Renovar la casa
El edificio, construido en 1895, albergaba la residencia y las caballerizas del ex presidente Victorino de la Plaza. Luego, fue convertido en conventillo, para ser dividido, años más tarde, en departamentos tipo PH. Cuando el arquitecto Santiago Laffaye, también dueño de casa, lo descubrió, allí funcionaba una cocina para comensales.
El patio techado y los tabiques divisorios ahogaban los amplios espacios originales que el arquitecto percibió al entrar por primera vez en este departamento de 120m2. “Era oscuro y tenía mil estanterías. Entre los tabiques descubrí dos columnas de fundición que habían sido tapadas”, recuerda Laffaye.
La idea central fue preservar la gran estructura y generar en ella espacios despojados que se abrieran al patio recuperado. En total, se llenaron doce volquetes hasta que el interior quedó vacío, sólo se dejó el entrepiso sobre el actual living, que pasó a ser el dormitorio principal. “La casa tenía doble altura en un lugar que no correspondía, por eso la cerré y generé un espacio que balconea a la recepción, en el lugar donde están las columnas.”
Tras la reforma, las columnas de fundición recobraron el protagonismo perdido. El cielo raso fue remplazado por un entrepiso que balconea sobre el hall y la biblioteca, lo que da lugar a un espacio tipo loft acentuado por caños y vigas a la vista. El arquitecto se volcó por un escritorio con caballetes de madera pintados y tapa de vidrio liviano e informal. En el otro extremo, se ubicó un sillón y una alfombra de vaca sobre el piso de hormigón liviano. Tres nuevas ventanas llenan de luz natural el ambiente.
Para la cocina, totalmente reciclada, se realizaron muebles a medida. Arriba, para que los dormitorios no estuvieran integrados con las áreas de estar se eliminó la doble altura con un entrepiso. Los techos se mantuvieron con la bovedilla original y en los pisos se colocó moquette. La altura de los techos originales permitió armar una casa en dos plantas. El hacer un entrepiso abierto le sumó luz al hall y el living-comedor.
Dada la luminosidad que se logró, sólo fue necesario abrir una ventana en el nuevo entrepiso. En el resto, sólo se cambiaron las aberturas.
Qué se hizo
* Se cambió el entrepiso de pared a pared por uno abierto, a fin de de recuperar las columnas de fundición originales y aprovechar la luz que traen las nuevas ventanas en el espacio de la televisión.
* Los dormitorios se cerraron para darles privacidad.
* La puerta que conectaba la cocina con el living fue reemplazada por un desayunador, con lo que se logró una mayor conexión entre los dos sectores más utilizados de la casa.
* Se retiró el cerramiento plástico que cubría el patio para darle luz natural a todo el departamento y recuperarlo como área de expansión.
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