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Un camino de madera une la casa con la agreste playa.  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

Una casa que se funde con la arena y el océano en Sudáfrica

Una bahía virgen en la costa oeste sudafricana inspiró una construcción a su imagen y semejanza: abierta, fresca y dueña de una radiante simpleza.

Por Lucrecia Álvarez | Living

Dicen que hay días en los que pueden ver delfines y ballenas desde la galería. Dicen, también, que en las noches de tormenta parece como si las olas rompieran a su lado. La situación de la casa no es modesta: está ubicada en una caleta virgen bañada por las aguas heladas y profundas del océano Atlántico, en Britannia Bay.

Caroline y Manie Maritz son una pareja de Ciudad del Cabo que buscaba el lugar perfecto para su residencia de vacaciones. Y así llegaron a este punto remoto donde tuvieron una visión instantánea tan rotunda que Caroline (ex diseñadora gráfica) hizo el boceto en un papel durante el camino de vuelta a la ciudad. “Quería una construcción en forma de ‘U’ con un patio con pileta en el centro. La costa oeste es conocida por el viento, así que eso fue una gran solución”.

El arquitecto Luke Scott fue encargado de interpretar esa visión y algunos otros requerimientos como simpleza, bajo mantenimiento y, lo más importante: que se viera el mar desde todos y cada uno de los ambientes. Y así se hizo. Hoy los dueños pueden sentir cómo se relajan apenas deslizan las puertas; esta casa es para ellos el cielo, dicen.

 
Una planta amplia y abierta contiene la cocina, el comedor y el living, que miran directamente al mar. Del otro lado, un patio interno con deck y pileta, donde los banquitos ‘Ball’ de madera maciza (Weylandts) se multiplican en un simpático gesto deco.  Foto: Greg Cox/ Bureaux.co.za

“Los cerramientos, que se abren completamente, tuvieron un profundo impacto en la forma en que experimentamos la casa; con la cocina y el estar bordeados de agua a ambos lados, sentimos como si viviéramos en un barco”, cuenta Caroline.

 
En el sector del living, mesita ratona de madera recuperada, lámpara colgante hecha por Caroline con caracoles que encontró en la playa y sillones cubiertos por géneros hasta el piso y texturas superpuestas para menos rigidez y más relax.  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

El ambiente central cuenta con una gama de tonos clarísimos que va del color arena al celeste más diáfano, conformando una luminosa caja que prolonga e imita el paisaje que la rodea. Allí, una chimenea revestida con piedra adoquinada de la zona y dos grandes rajas verticales para la leña, es el imán durante el invierno, cuando el mal tiempo se instala en la costa oeste sudafricana. “En las noches de tormenta el espectáculo de los relámpagos es extraordinario”. Arriba de ella, vemos una división vidriada que remata en las ventanas apaisadas superiores y favorece (aún más) la luminosidad. Del otro lado está la suite principal, cabecera de una tira de dormitorios perpendicular al mar.

 
Detrás de la barra con tapa de cemento alisado se encuentra la cocina resuelta en un frente que se mimetiza con el conjunto.  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

En el sector del comedor, una gran mesa que, gracias a sus ruedas, se puede trasladar fácilmente afuera. En la misma sintonía, dos simples bancos resuelven asientos para una docena de comensales (todo de Weylandts). Además, una multitud de cueros y tapetes en tonos claros cubre el piso de cemento pulido creando un patrón fresco y de lógica informalidad.

 
La referencia náutica se acentúa con los apliques tipo ‘tortuga’ y elementos más lúdicos, como el dúo de remos que corona la cama, la cual está vestida en dos tonos con manta de lino verde (Weylandts).  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

La dueña eligió rodearse de pocos muebles y objetos, preferentemente de madera. “Es una casa para venir con los chicos de vacaciones; quería estar relajada sin preocuparme por el desorden ni por lo que se pudiera romper”. Esta idea se replica en los cuartos del primer piso, en los que se prioriza la atmósfera de calma y frescura.

 
Un banquito de madera sirve como mesa baja donde apoyar accesorios.  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

En el baño mandan las líneas contemporáneas de la bañera ‘Acanthus’ de cuarzo con terminación mate (Dado Baths).

 
Una ambientación volcada a lo esencial encuentra sus puntos salientes en la síntesis: géneros naturales y una paleta con variaciones tan sutiles que en un primer vistazo se percibe casi monocromática.  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

Parte del volumen que mira al mar y contigua al estar, la suite principal comparte con ese sector el panorama del Atlántico. Aquí también, las ventanas entre las vigas vistas y el techo hacen del sol y del cielo elementos siempre presentes.

 
La propiedad forma una ‘U’ que rodea la zona de la pileta preservándola del sol y del viento.  Foto: Greg Cox/ Bureaux.co.za

En el patio interno, una pileta cuyo interior está pintado en off white, logrando que el agua adquiera una tonalidad que remite directamente al color del mar, a sólo unos metros. Atrás, un deck perimetral con asientos que fue realizado en balau balau, una madera tropical con tratamiento impermeabilizante. En la foto, la dueña de casa y varios pescados hechos con madera traída por la marea que les compró a un vendedor ambulante.

 
Macizos, simétricos y únicos por su cualidad artesanal, los taburetes de madera de munggur se pueden usar como asientos o mesitas acá o en cualquier sector de la casa.  Foto: Living  / Greg Cox/ Bureaux.co.za

Una pequeña galería cuadrada se posa sobre el deck de la fachada sumando un rincón más retirado para disfrutar del sol y del aire de mar. Parte de una intervención reciente, el sector de lectura se ambientó con sillones y mesas de mimbre pintado (Weylandts). Porque el confort nunca es demasiado.

 
La ducha exterior fue un pedido expreso de Caroline y Manie para aclimatar el cuerpo después de surfear o nadar.  Foto: Greg Cox/ Bureaux.co.za

Producción: Sven Alberding/ Bureaux.co.za.

Fotos: Greg Cox/ Bureaux.co.za.

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