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En el living, los ventanales llevan cortinas estampadas con motivos en negro y blanco (Didot).  Foto: Living  / Karp Daniel

Guiños al reino animal y mucho verde en la casa de María Freytes

Rienda suelta para combinar géneros y texturas, y gusto manifiesto por la naturaleza tropical. Hecha entre amigos y con toda la onda, este hogar es un oasis que no le da tregua al disfrute.

Por Cristina Solanet y Daniel Karp | Living

De buenas a primeras, María Freytes supo que la arquitecta de su casa iba a ser Isabelle Firmin Didot. “La llamé y le dije: ‘Hay una casa que hiciste en José Ignacio que me encanta: quiero usarla como inspiración’. ¡Y resultó que era la suya! Ese mismo fin de semana coincidimos allá y tuvimos una primera reunión. Mi casa dista de ser un calco de la suya, pero sí retoma muchas ideas: el patio central que lleva luz y vida al interior, los ventanales que dan protagonismo al entorno y la construcción con ambientes en blanco como lienzo para jugar –y jugársela– con la decoración”.

 
Práctico y neutro, el piso de toda la casa es de cemento alisado.  Foto: Living  / Karp Daniel

La ambientación la hizo junto con Paula Arocena –arquitecta, interiorista y amiga personal–, con quien planea lanzar una marca de objetos de decoración en el futuro cercano. ¿El plan? Diseñar pequeñas piezas con carácter.

“Además de Paula, tuve la suerte de poder armar equipo con gente macanuda: mi amiga Agustina Lanusse, que tiene unos géneros espectaculares, traía los rollos y los desplegábamos por toda la casa; las chicas de Las Marinas me dejaron probar muebles en contexto; las dueñas de Jazmeen Deco se copaban inventando combinaciones de estampados. Y ya sobre el final, desde Diderot Art me hicieron un art emergency, reacomodando las obras que tenía y sumando nuevas. El circo que implicó armar mi casa fue una experiencia encantadora”.

Freso y liviano

“Opté por la paleta de colores que me gusta: variada pero no estridente. Me gusta lo fresco, lo liviano, pero también incorporar un elemento kitsch. Soy muy de probar, de experimentar: presento todo a ver cómo queda”.

 
En la esquina, una mesa de madera circular (Didot) y lámina de una cacatúa enmarcada por Paula Arocena. Además, una práctica mesa de arrime de madera y pergamino ($11.500, Harturo).  Foto: Living  / Daniel Karp

El living está equipado con un enorme sofá en ‘L’ tapizado con género en tonos uva (Agustina Lanusse) y acompañado con almohadones de estampas geométricas (Didot). Junto a él, sillones de corte retro (Jazmeen Deco) tapizados en terciopelo color mango (Agustina Lanusse) y combinado de mesas bajas negras (Magdalena y Bernarda Álvarez). Las paredes se vistieron con una obra a puro color de Zelmira Peralta Ramos y un cuarteto de espejos biselados (Harturo) que se colocaron uno al ladito del otro, en lugar de optar por uno grande con marco. Una declaración estética más allá de lo funcional.

Comedor tropical

 
Sobre la gran alfombra (RugIt), una mesa dividida para darle protagonismo al ventanal y sillas tapizadas con género estampado ($4.600 c/u, Jazmeen Deco).  Foto: Living  / Karp Daniel

“Si empezás con muchas cosas distintas, es muy difícil armar un ambiente coherente. Aprendí a arrancar por un objeto y correr detrás de lo que propone. En el comedor, fueron las cómodas”. Éstas, plateadas a la hoja (Magdalena y Bernarda Álvarez), marcan un patrón que acá funciona súper bien: las parejas.

Dos son las mesas cuadradas (El Chañar) y dos también los sillones con patas de madera y terciopelo mostaza (Alejandra Hoeffner) ubicados en las cabeceras. Acompañan una dupla espejos circulares (Harturo) y lámparas de hierro y vidrio (Paul French Gallery).

 
María y Paula Arocena charlan junto a un colorido ‘papelón’ de Zelmira Peralta Ramos. En el hall de entrada, imitación de cebra traída de un viaje y antiguo mueble bajo de madera natural (Pasado Imperfecto).  Foto: Living  / Karp Daniel

La idea de las duplas es seguida por los flamencos [Pasado Imperfecto] que vemos en la foto de arriba. “Cuando los traje adentro se despertó lo tropical, que ahora es la consigna que rige. Mis amigas me cargan, dicen que lo único que me falta es colgar las lianas”.

Tres dormitorios; múltiples aciertos

“Siempre fui de buscar objetos un poco extravagantes. La cama del cuarto de Simona es la que tuve en mi primer departamento: un capricho que compré por San Telmo”. El mueble es acompañado por una mesa de luz negra (Agustina Cerato), una obra amarilla de Sergio Bosco ($10.000, Diderot Art), y un escritorio ‘Matilde’ de petiribí y lino laqueado con lámpara de mesa (todo de Las Marinas).

 
En el cuarto de Simona, un sillón tapizado con tela pintada a mano ($7.900, Jazmeen Deco), réplica exacta de uno antiguo, tan deteriorado que ya no se podía retapizar.  Foto: Living  / Karp Daniel

“A último momento decidí no hacer un cuarto para cada varón, sino unificarlos en un ambiente amplio. Fue un gran acierto: les encanta dormir juntos y aprovechan al máximo el enorme ring de juego”

 
Junto a la ventana con cortinas de May Arizaga, se dispuso una cama blanca de una plaza, cuadro de banderas de Yaya Firpo (Diderot Art) y mesa circular ‘Quiti’ ($5.730, Las Marinas).  Foto: Living  / Karp Daniel

En el centro del cuarto, alfombra en zigzag, batería eléctrica y collage de Jimi Hendrix, de Álvaro Vaquero para Dolores Valdés Art. La cama antigua se complementó con un acolchado estampado (Jazmeen Deco con géneros de Agustina Lanusse) y una lámpara de lectura (Agustina Cerato) en la cabecera.

 
En el dormitorio principal, una cama con cabecera capitoné tapizada en lino y cubrecama blanco con almohadones (todo de Didot). Como pie, una gran pashmina con avestruces que Paula le regaló a María. "Al final, en todos los ambientes aparece algún animal”.  Foto: Living  / Karp Daniel

Al lado de la cama, una mesa de luz negra y -un poco más arriba- un díptico de Agustina Núñez ($25.000, Diderot Art). Al igual que en el living y el comedor, las ventanas se vistieron con cortinas geométricas (Didot).

 
En la antecámara, cuadro de Frida Kahlo del artista cubano Luis González Oliva (Dolores Valdés Art) sobre aparador antiguo (Pasado Imperfecto).  Foto: Living  / Karp Daniel

Frente a la cama se aprovechó el espacio para armar un escritorio largo de madera laqueada acompañado por sillas con fundas a rayas ($6.300, Jazmeen Deco).

El perímetro del playroom se aprovechó para ubicar bibliotecas de poca profundidad donde exhibir las portadas de los libros, y estanterías con cajones bajos para los juguetes.

 
Para sentarse a dibujar o leer, banquitos ‘muela’ ($2.140, Las Marinas) y mesas redondas de madera (Desli).  Foto: Living  / Karp Daniel

El hall de distribución tiene una pared entelada con un género pintado a mano por Martina Correa y caballos de madera (Pasado Imperfecto). Sobre el lateral vidriado que mira al patio interno, una escalera en voladizo, vestida con una baranda calada de madera laqueada, diseñada por el estudio Didot.

Pisos de impacto

 
Los mosaicos calcáreos (Giacomozzi) atraen al instante la mirada.  Foto: Living  / Karp Daniel

El baño es un diseño de Didot. Tiene mesada de mármol y mueble bajo de madera laqueada. Por su parte, la bañera se recubrió con mármol a tono, formando estantes a ambos lados, donde se ubicaron obras de arte: a la izquierda, lámina de cacatúa (Paula Arocena) y pintura de Sergio Bosco ($10.000), y a la derecha, junto a un florero con hojas frescas, serigrafía de Lucía Spotorno ($4.500, todo de Diderot Art). “Soy fanática del baño de inmersión, y está bueno hacerlo mirando algo lindo”.

Completan el espacio un canasto de mimbre (Sentido) y un banco ‘Carmela’ de petiribí ($10.150, Las Marinas).

 
Acá, otro piso de calcáreos, esta vez en dos tonos, colocado en una trama a rayas que ensancha el ambiente y le da un toque distintivo (Giacomozzi).  Foto: Living  / Karp Daniel

La cocina también es un diseño de Didot y se resolvió con muebles bajo mesada y alacenas en blanco laqueado, que ceden protagonismo al piso. En el comedor diario, mesa circular de madera (Didot), sillas (Jazmeen Deco) tapizadas con género rayado (Agustina Lanusse), y cuadro de cebra (Paula Arocena) sobre la pared revestida con machimbre blanco.

Para disfrutar el jardín

“Armamos una galería bien amplia, separada en tres sectores. El de comedor tiene una mesa más baja que la media, para poder ‘echarse’ un poco”.

 
El techo de policarbonato con listones de madera deja pasar la luz a los ambientes interiores. Las varillas están ubicadas a la distancia justa para “dejar pasar el sol sin calcinarse”.  Foto: Living  / Karp Daniel

El proyecto a futuro es terminar el interior del quincho que vemos junto a la pileta. La excusa perfecta para volver a visitar la casa de María..

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