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Clara y Alejandro descubrieron el mármol Cuarcita Gaia buscando mesadas de cocina. Sus vetas verdes y óxido les gustaron tanto que decidieron usarlo para la tapa de su mesa de comedor.  Foto: Living  / Javier Picerno

Un moderno PH en altura que parece una casa

Esta joven pareja reformó un departamento atípico usando materiales nobles con una vuelta contemporánea, y aplicando esos delicados detalles que se consiguen con una arquitecta en casa.

Por Alejandro Altamira y Javier Picerno | Para Living

Alejandro es director creativo de Niña, una agencia de publicidad en pleno crecimiento. Clara, arquitecta, está al frente de su propio estudio. De la unión de esos dos universos (sus planetas chocaron entre prácticas de yoga), nació este hogar, un territorio común donde la vida doméstica se resuelve en discusiones abstractas, copa de Torrontés en mano y picada mediante.

Él, de Palermo; ella, de Colegiales, llegaron hasta Coghlan buscando un departamento lo más parecido posible a una casa, y encontraron este singular PH con terraza y luz natural en todos los ambientes. La reforma conjunta merecería un capítulo aparte para las ocurrencias de él (“más cinematográfico, bastante idealista”) y la traducción de eso en materiales, proporciones y funcionalidad, a cargo de ella.

No menos tentadora, la propuesta de esta nota es acompañarlos en una recorrida por su casa, la cual comienza en un gran ambiente de más de 30m2 que se logró eliminando una división preexistente. Su destino fue convertirse en el área social de la morada.

 
A un lado y otro del pasillo que lleva a los cuartos, el living y el comedor integrados.  Foto: Living  / Javier Picerno

En el comedor nos espera una mesa redonda con sillas Eames bajo un clásico local: la lámpara ‘Pluvial’ de Federico Churba.

 
Lo luminoso del lugar es resaltado con paredes pintadas de riguroso blanco.  Foto: Living  / Javier Picerno

Del lado del living -de impronta elegante y sintética-, vemos un camastro en lino color negro (en colaboración con Estudio Xenia), el cual está acompañado por almohadones degradé (Agave Textiles). Lo enfrenta un par de sillas ‘Linio’ de hierro (Tabureto), colocadas sobre una alfombra ‘Perla’ (Mihran).

El centro de la escena fue reservado para un gran cuadro que contiene un póster con ilustraciones de Jeff Koons, el cual la pareja trajo de un viaje (Saatchi Gallery).

 
Dos bancos modelo ‘V’ de lapacho (Net) se usan como mesa ratona, rústica y liviana para llevar a la terraza si se arma una reunión numerosa.  Foto: Living  / Javier Picerno

Por su parte, enormes hojas de costilla de Adán le dan vida al ambiente, al igual que el arreglo floral (Ramo) dispuesto en la biblioteca, mueble que enmarca el área y que bloquea la vista de la cocina. El interior del mismo fue enchapado con fórmica negra para disimular la presencia de un televisor, en caso de que en algún momento se sume al espacio (algo que, por ahora, no entusiasma mucho a los dueños de casa).

 
Para que no quedaran huellas de la original disposición del departamento, se hizo un cuidadoso encastre entre el parquet y el granito que viene desde el corredor de la cocina.  Foto: Living  / Javier Picerno

Ubicado de forma perpendicular a la biblioteca, se colocó este placard de recepción espejado que parece "flotar" gracias a un pequeño zócalo negro, y que incluye hasta un banco para sentarse y sacarse los zapatos.

El mueble está contenido por una pieza continua de mobiliario negro que se prolonga hacia la cocina para contener las heladeras, el vajillero, el horno y el anafe y, a continuación, el lavadero.

Sobre la elección de los materiales del sector, Clara detalla que: “No queríamos una madera que compitiera con el piso. También buscábamos textura y precio. El secreto de usar un material tan rústico como el OSB es elegir placas de primera calidad y la mejor mano de obra”.

 
Para no bloquear la circulación en la angosta cocina, las puertas del mueble vajillero se hicieron plegables.  Foto: Living  / Javier Picerno

Aprovechando cada metro cuadrado de la vivienda, la cocina tipo pasillo se organiza en dos líneas de amoblamiento en multilaminado de guatambú enchapado en fórmica. Para darle un toque súper prolijo, se añadió una mesada de mármol de Carrara con terminación apomazada.

 
Sobre la zona de la bacha, lámpara modelo ‘H025’ (Huup Iluminación).  Foto: Living  / Javier Picerno

La terraza se conecta con el interior a través de la puerta de la cocina y de un cerramiento de piso a techo en el living, lo que da lugar a un espacio tan amplio que sirvió incluso para la fiesta de casamiento de Clara y Alejandro.

 
En el espacio abierto del PH hay baldosones cementicios flotantes, junto a macetas con esculturales ágaves y una banqueta de corcho de la firma Vitra (La Europea).  Foto: Living  / Javier Picerno

Toda la casa mantiene las aberturas originales de perfil de hierro Z con persianas de madera, que se pintaron de negro para contrastar con el blanco de la fachada.

“Apenas lo vimos, el pasaje de piedra, granito, enamoradas del muro y grandes monsteras nos transportó al Brasil tropical de los 70”, dice Clara. Esta parte del PH que le encantó conduce hasta la escalera que desemboca directamente en el comedor que visitamos más arriba, y -como puede observarse en el plano de abajo- da la posibilidad de llegar hasta la terraza y entrar a un pequeño hall ubicado entre el living y la cocina.

 
Como vimos, desde el living se pasa a un pasillo que distribuye los tres cuartos (el principal, el de huéspedes y una tercera habitación reservada para cuando se agrande la familia). A continuación de la cocina, se encuentran el lavadero y un escritorio de trabajo.  Foto: Living  / Javier Picerno

Llegando ya al sector de descanso, ingresamos al dormitorio principal, el cual tiene un lateral vidriado con cortinas de lino gris (en colaboración con Estudio Xenia) que genera un clima de reposada calidez y enfatiza la geometría del espacio.

 
Era tan lindo el género de Agave Textiles que lo enmarcaron con madera de kiri.  Foto: Living  / Javier Picerno

Para abrigar la cama se incorporó una manta de lana de llama (Elementos Argentinos). Al pie, un banco ‘V’ de lapacho (Net Muebles) juega las veces de asiento y superficie de apoyo para lo que se necesite. Completa el conjunto una mesa de luz que es un tronco laqueado (Paul French Gallery) con una lámpara ‘Ben’ (Philips).

El cuarto disponible para las visitas tiene un sillón de lino gris y almohadón en cuero color suela (ambos en colaboración con Estudio Xenia). Los elementos distintivos del mismo son las ilustraciones de Luciana Rondolini enmarcadas en la pared.

 
Prestar atención al detalle genial del soporte ‘Clug’ para bicicletas.  Foto: Living  / Javier Picerno

“Un cuarto de huéspedes es de uso temporal, por eso lo pensamos como un mini estar, con un sillón que funciona también como cama. Un rincón para leer en solitario o para alguna visita que quiera dormir una siesta post asado”, señala Clara sobre este ambiente.

Por último, entramos al baño principal, que se revistió con mosaico granítico con fondo cemento natural y piedra blanca. Además, se incorporaron dos claraboyas para tener luz natural

 
Aquí, un mueble espejado con base de lenga y artefactos Roca.  Foto: Living  / Javier Picerno

“El mosaico granítico está en la mayoría de mis obras, tanto en pisos como en revestimientos. Lo uso en todas sus escalas y colores. Me parece un material versátil, expresivo y noble”, explica la arquitecta.

Texto Lucrecia Álvarez.

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