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La fachada simple da paso a un hogar en el que la luz y el aire libre son protagonistas absolutos.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Mil tonos de blanco en una casa pensada para la serenidad

Digna de ser visitada más de una vez, volvemos a ingresar a una de las elegidas del libro Casas con Encanto. Se trata de una vieja morada de José Ignacio que, tras una reforma, se transformó en tres armónicos volúmenes independientes que convergen en un patio como los de antaño: lugar de encuentro y oasis.

Por Sol van Dorssen y Santiago Ciuffo | Para Living

¿Qué logra que un espacio sin más afeites arquitectónicos que paredes blancas, piso de cemento y aberturas amplias se convierta en un lugar que nos llama a quedarnos? Aquí bien pueden ser los colores, que repiten -sin dar la sensación de un calculado esfuerzo- los rojos y los verdes en marcos, tapizados o en una alfombra marroquí. También está la distribución justa de muebles bien proporcionados. O los detalles que, como sorpresas, se revelan ante una segunda mirada.

Te invitamos a redescubrir todos los encantos de esta construcción de los años 60, ubicada en el balneario uruguayo José Ignacio, dos factores que remiten inmediatamente a las ideas de retiro agreste, de días que transcurren lentos y del encuentro con pocas caras, siempre amistosas y conocidas.

 
El piso de cemento da paso a un espacio abierto con pasto y árboles en crecimiento.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Con profunda lógica, el arquitecto Diego Montero preservó, estilizándolo, el espíritu de los ranchos de la zona, por lo que no sumó los metros requeridos con segundos pisos. Antes bien, renovó los dos módulos originales y agregó un tercero.

 
Perfectamente delineada, la primera sección de la casa está destinada a la cocina y el living-comedor; la segunda, a la intimidad de los dormitorios; y la tercera se presta como lugar de reunión familiar.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Además de los colores, un aspecto fundamental en la creación de un clima perfecto fue una sutil iluminación, petición especial de los dueños de casa, poco afectos a la luz artificial. Por ello, se optó por artefactos reciclados o comprados en remates para dar vida, también por la noche, a ambientes que articulan momentos inolvidables.

 
En la mesa ratona a tono con la alfombra y el sillón individual, una pequeña escultura en dos partes.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

El living es el espacio destinado para el relax y la contemplación. En él, las aberturas juegan un rol preponderante, no sólo por la luz que reciben del exterior, sino también por la vista verde que regalan.

El conjunto une texturas y esconde pequeños guiños detrás de la aparente simpleza.

 
Un mueble con estantes a la vista se emplea como bar.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Dentro del mismo módulo se encuentra la cocina, donde el machimbre y la cerámica logran una cálida placidez.

Al igual que en el resto de la casa, este ambiente posee como potente atractivo la luz, cuya entrada se privilegió hasta eliminar la idea de colocar alacenas sobre la mesada. En su lugar, se dispusieron amplias ventanas.

 
Los muebles de guardado fueron pintados en gris claro, el mismo color que se colocó en los marcos y parte de la pared lateral.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

La estricta sencillez de la cocina es contrastada por un único elemento: la mesa con tapa de mármol de Carrara.

 
La suavidad de los colores claros es salpicada por almohadones rojos, que le dan vida al ambiente en su justa medida.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

La segunda parte de la casa guarda los dormitorios. En el principal, basta una fugaz mirada para aspirar a un momento de sosiego en su apacible claridad.

Con delicadeza exquisita, el blanco -presente en piso, paredes, techo y muebles- cobra una nota cálida con una manta tejida en Bolivia y un almohadón de cordero, de un tono que tiene su eco en la luz dorada dada por el aplique.

 
Aquí el machimbre fue dispuesto de modo horizontal.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

El ambiente cuenta con un baño en suite, el cual está detrás de una placa de vidrio esmerilado. Por dentro, el mismo está revestido en cemento, tiene mesada de mármol y un espejo con marco de caracoles, que nos recuerda que afuera espera un entorno playero.

 
En el dormitorio, pequeños espejos colgados en la pared enfatizan la luz natural.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Por su parte, el cuarto infantil fue pensado para poder recibir en cualquier momento a amigos que quieran quedarse a dormir. Por ello, se incluyeron dos losas como apoyo para más colchones, que pueden convertirse rápidamente en camas o usarse como sofás.

El jardín como núcleo

 
Para las jornadas cálidas, una mesa bajo la galería da la posibilidad de comer al aire libre.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

La construcción entera gira alrededor de un patio que aporta la vitalidad del sol, el cielo y el agua a esta vivienda con estructura de caserío, un planteo con la cualidad adicional de ofrecer recorridos por caminos de ladrillo que deparan el encuentro con flores en una paila de zinc.

 
Un envidiable espacio de descanso bajo la protección de un techo rústico.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Cuando el sol cae, la iluminación hace su magia, con una araña de chapa que pende, baja, o artefactos que proyectan luz rasante sobre las columnas. Las flores más simples, colocadas con originalidad, le dan carácter de postal a los rincones del jardín.

 
Elevado y casi en el centro del lote, el espejo de agua refresca el terreno con pocos árboles: las palmeras y la higuera, testigos de la primera época, que el nuevo planteo valoró y respetó.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Como vemos, la propuesta maneja un lenguaje de integración en el que se funde interior con exterior, ya que ambos comparten un mismo concepto orientado hacia lo rústico, la misma paleta cromática e idénticos materiales. Como, por ejemplo, la madera -natural o pintada de blanco- en el pequeño deck donde se colocó un sillón, el lugar soñado para descansar.

 
A la derecha, dos mesas bajas de madera y patas de hierro sostienen velas blancas.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Por último, encontramos este rincón en el volumen recientemente incorporado, donde se ubicó el estar familiar, con vista a la huerta orgánica, cuidada con abnegación por los dueños de casa.

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