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La pérgola que protege la galería con piso de cemento alisado es una estructura que resulta visualmente ligera, a pesar de su gran tamaño.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Una casa minimalista y con diseño luminoso a la sombra de los pinos

Ubicada en Punta del Este, la morada, de exquisita sencillez, conjuga espacios bien trazados con objetos que expresan los valores más profundos de su dueña.

Por Sol van Dorssen y Santiago Ciuffo | Para Living

En un nuevo paseo por nuestros recuerdos más felices, los llevamos a una casa de una frescura que entusiasma y una elegancia que seduce por su naturalidad. Una casa que merece verse una y otra vez; tanto, que en su momento la elegimos para formar parte de nuestro libro Casas de Mar. Es cierto que el proyecto de arquitectura del gran Pachi Firpo ofreció espacios perfectamente acabados, pero la dueña de casa los iluminó con una decoración en extremo personal. Lejos de ser un cliché, esa cualidad insustituible es la que derrama el espíritu de los habitantes con igual densidad en el comedor o en la cocina, creando situaciones que se conectan con fluidez, para felicidad de quienes tienen el placer de compartirlas.

Muchos de los muebles se compraron en París, como la consola contra la pared, que cumple la función de bar, la opium bed junto a ella y las sillas con asiento de paja, pintadas de turquesa, alrededor de una mesa de campo.

 
Una escalera japonesa marca un límite virtual entre el living y el comedor.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Aquí las señales están dadas por los libros de la infancia o la universidad; en preferir frutos de la huerta propia para dar color y perfume a la mesa; en dosificar el blanco con objetos atesorados durante toda una vida -como las espléndidas alfombras de Besarabia-. Hablar de equilibrio no es una salida fácil, sino una comprobación maravillada.

 
Entre los sofás que se alinean con los inmensos paños de vidrio -sólo el deseo de tener una chimenea hizo que se cortara la transparencia del muro- una mesa comprada en París sostiene algunos de los tantos libros que se ofrecen para disfrutarse con calma.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

A pesar de su simetría -dos vianderas orientales, un par de sillas chinas y cuatro lámparas de pie- la composición del living no resulta rígida teniendo como base un kilim de Besarabia, carpetas que se caracterizan por sus motivos florales sobre fondos negros o color maíz.

 
La luz, la altura de los techos, la continuidad de los pisos de madera y el espacio que se explaya en una sola planta son los pilares en que se apoyan la frescura y el desahogo que se sienten en esta casa.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Afuera, para no oscurecer el living, la pérgola que protege la galería también tiene cinco metros de alto, y una cubierta de finas varillas que filtra los rayos del sol sin bloquearlos.

 
Sector comedor bajo la pérgola y frente a la pileta.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

El hierro pintado de negro, trabajado en tramas livianas, se usó para los muebles exteriores, incluyendo a las reposeras, que tienen como telón un tupido bosque de coníferas.

 
Rodeados por agapantos, del césped perfecto surgen los pinos añosos que le dan a la casa y el jardín un clima verdaderamente único.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

La pileta, de gran sobriedad geométrica, se pintó de color arena para que el agua no mostrara un azul exagerado.

El viento entre las ramas es uno de los pocos sonidos que llenan el silencio, junto con el del mar, que, a dos cuadras de la casa, arrulla por las noches. La estética de los interiores mantiene una agradable conexión con la del jardín, donde magníficos árboles estructuran una base impecable y el color está dado, aquí y allá, por masas de agapantos que florecen al llegar el verano.

 
Estantes de almacenamiento recorren la pared de punta a punta.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Equipada con lo esencial, la cocina es tan blanca, luminosa y ventilada como el living-comedor con el que se comunica y con el que comparte el lujo de un brillante piso de madera, una nota que le da un atractivo singular.

Otro aspecto que relaciona la cocina con el área social son los estantes -donde se concentra el espacio de guardado- que dejan a la vista una vajilla que resume la idea de un estilo de vida sencillo y refinado. Como se suele almorzar en el comedor o la galería, no se armó aquí un comedor diario: basta con una mesa pequeña.

 
En mimbre, cesto y mueble para guardar toallas.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Con un gesto mínimo y sin caer en lugares comunes, el cuarto de huéspedes evoca una atmósfera marina apelando simplemente al blanco y el azul, una combinación de gracia imperecedera que se reitera en varios rincones de la casa.

El baño, con piso de madera, un lavatorio de época y ventanas con fallebas de bronce no escapa a la coherencia de los demás ambientes.

 
El ventilador de techo refresca en los días de mucho calor.  Foto: Living  / Santiago Ciuffo

Por su parte, la suite principal desmiente una vez más el hecho de que sea necesario superpoblar los espacios para darles calidez. Las cortinas se ocupan de dar contención y enfatizar la altura, mientras que otra alfombra de Besarabia realza los blancos.

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