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“La mesa ratona era la mesa original del comedor diario de la casa de mis padres, a la que le corté las patas”.  Foto: Living  / Daniel Karp

Las vueltas de la vida: Nuevos usos actualizan objetos del ayer

Una puerta de acá, una mesa de allá y un espejo recuperado. Cómo se arma una casa sin desarmar el pasado.

Por Daniel Karp y Josefina Serial De La Torre | Para Living

El plan era achicarse pero sin deshacerse de todo lo que había. La viudez ya le había impuesto un cambio forzoso como para encima enfrentar más duelos.

Gloria Esteves iba a pasar de una casa antigua y espaciosa a otra de poco más de 100m2, con living-comedor, un dormitorio, un garaje y un cuarto de servicio. Con sus hijos ya independizados tenía, sin embargo, un montón de cosas que miraba y amaba, como se aman los recuerdos. El arquitecto Iván García Laborde supo acompañar el proceso. Fue “inventariando” los objetos junto con Gloria y encontrándoles nuevos usos.

“Creo que el proyecto que mejor sale es el que plasma el deseo del cliente”, dice Iván. “Un día, por ejemplo, Gloria me mostró el ropero de su hijo Coco, que era enorme, pero le encantaba. Acabamos desarmándolo y usando sus partes para revestir la cocina.” La obra tuvo el cuidado de actualizar el conjunto con toques de color y una distribución aireada. Porque no se trataba de quedarse a vivir en el ayer, sino de contar una historia que acunara.

 
Sobre el sofá, manta celeste tejida a mano en puro algodón ($2.955), dos almohadones de lana de llama ($525 c/u) y un almohadón en lana de alpaca ($665, todo de Elementos Argentinos).  Foto: Living  / Daniel Karp

Como detalle del living, un canasto guarda una manta en lana de llama ($3.199, Elementos Argentinos). Además, Gloria cuenta que: “El espejo está hecho con rectángulos de otros espejos que rescaté de una obra”.

“En 100 metros tengo algo de todas mis casas anteriores, muebles que heredé de mis padres y hasta de una casita que teníamos en Chapadmalal y que era mi lugar en el mundo”.

Un claro ejemplo de esto es la división de los ambientes que se logró con tablas de saligna que cubrían el cielo raso de la casa anterior de Gloria y su familia.

 
Sobre la mesa, platos grises ($350 c/u), bowls con rayas amarillos ($390 c/u), vasos azules ($250 c/u), tazas ($325 c/u), botella para agua ($90) y jarra ($1.200, todo de Salmón Tienda). El juego de comedor es una composición de partes.  Foto: Living  / Daniel Karp

“Antes de mudarme acá, vivía en una casa antigua en pleno San Isidro. Iván supo conservar algo de aquel clima con los pisos de pino tea reciclada y la calidez de los detalles”.

“Entre los cuadros hay alguno pintado por mí. Los colgué con mi hijo: empezamos por el central, y eso nos dio envión para clavar el resto de los tarugos”.

 
Parte del revestimiento de esta pared de la cocina se hizo con las puertas de un ropero viejo que se ensamblaron en un bastidor de madera.  Foto: Living 

En la cocina, con unas ménsulas simples y la madera sobrante de obra, el carpintero armó unos estantes prácticos y decorativos. El ambiente se conecta con el comedor mediante un pasaplatos que le da vista a la barra hecha con la pino tea que sobró del piso.

Sumado a esto, un par de sillas de bar se pintaron de verde agua para darles frescura y una bandeja con tazas de cerámica ($200 c/u, Yagüe) descansa lista para ser usada.

 
“Una amiga de mi hija, Delfina Padilla (de Muliere Padilla Deco), me dio la idea de esta lámpara. Un herrero hizo la base y yo la tejí con hilo de yute”.  Foto: Living  / Daniel Karp

Todos los detalles de esta casa cuentan una historia. Cada elección tiene un porqué. Es como refrescar la memoria a cada paso.

Los camastros de la galería eran las camas de sus hijas, que modernizó con el tapizado a rayas de las colchonetas. “La mesa es de cuando recién me casé, y las lámparas las hice yo sobre un modelo de afuera”.

Otro punto destacable es que Gloria reunió los espejos de sus casas, los colgó juntos para armar una pared temática y pintó una flor en una puerta para convertirla en otra cosa.

 
Sobre la cama, manta tejida a mano en telar en puro algodón ($2.955, Elementos Argentinos) y una bandeja con una taza de café ($325, Salmón Tienda).  Foto: Living  / Daniel Karp

“El espejo del baño era de mi otra casa, los apliques eran de Chapadmalal y la mesada es una de las vigas del techo original de la obra”.

 
El tapizado fucsia moderniza las líneas del sillón de época.  Foto: Living  / Daniel Karp

En el dormitorio principal, una cortina súper original que se armó con viejos postigos que se mueven sobre un riel.

 
Una jaula y una mesa que se armó con la clásica estructura de máquina de coser, pero para sostener plantas ahora.  Foto: Living  / Daniel Karp

“Las rejas de puertas y ventanas son todas de demolición. Las fuimos acomodando a la obra, pero también acomodamos la obra a las rejas”.

Gloria compró las rejas en diferentes lugares: le mandaba la foto a Iván y él le decía si sí o si no. “La puerta de entrada fue el respaldo de mi cama matrimonial. Estaba hecho con un portón antiguo que Iván transformó para que volviera a ser puerta”.

La casa era un chalet clásico de barrio con techo a dos aguas. El arquitecto cambió la fachada para darle un aire más moderno.

Texto: Carmen Güiraldes.

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