Revista Living Suscribite a Living y recibí tu tarjeta Club LA NACION
$ 89,90
 
 
espacioliving.com
La imponente fachada de esta casa mendocina irrumpe en el paisaje sin pasar desapercibida.  Foto: Living 

Una finca mendocina digna de Las Mil y una Noches

Inspirada en las antiguas haciendas sevillanas, esta finca en Cruz de Piedra, Maipú, cuenta una historia que fascina y nos sumerge en una atmósfera de ensueño.

Por Silvina Bidabehere | Para Living

“Con la sabiduría se construye una casa, con la inteligencia se mantiene firme, con la ciencia se llenan las despensas de todos los bienes precisos y agradables”. Son versículos del Proverbio XXIV, tallados en el portón de entrada de esta casa por su antiguo propietario, el artista plástico mendocino Sergio Roggerone.

El espacio, que hoy volvemos a recorrer, formó parte del libro de Living "Casas con encanto".

 
La fachada de la casa sobresale entre la vegetación, también generosa.  Foto: Living 

Recorrer esta vivienda con alma de cortijo es sentirse extrañamente transportados a un claustro monacal -pero también a un tiempo de zares, sultanes y marajás-, no sólo por los innumerables testimonios de diversas culturas y religiones que nos salen al constantemente al encuentro, sino porque ese relato parece atravesar al mismo artista. Él, que hasta los veinte años nunca fue más allá de los confines de su provincia, siempre sintió una atracción inexplicable por la cultura oriental, y una identificación tal que vivía añorando una época de la historia que le era, en apariencia, ajena.

Entre viajes en familia que lo llevan a nutrirse de inspiración, y también a mostrar su premiada obra en grandes ciudades de América y Europa, siempre vuelve, sin embargo, a pintar a Cruz de Piedra. Es que es allí donde capturó la fugaz felicidad de los sueños para recorrerla a su aire todos los días de su vida.

 
Recepción, iluminada por verdures de chinoiserie al estilo de los a?os 20.  Foto: Living 

En este deslumbrante espacio no existe repetición ni monotonía. Una antigua coronación de la iglesia mendocina de San Nicolás de Talentino, caída en el terremoto de 1864, fue utilizada por el artista como remate de la arcada conduce al jardín de invierno.

 
Planeada por Sergio Roggerone y construida con su participación directa, a cada paso de la morada se revela su mano de artista.  Foto: Living 

El comedor, uno de los pocos ambientes de paredes blancas, sigue el denominador común de una dedicada elaboración: desde la chimenea con molduras hasta el sostén de la araña.

 
Los propietarios encontraron dos de las sillas en un mercado de pulgas y encargaron ocho copias, tan fieles que luego no podían reconocer las originales. Para igualarlas, las platearon a la hoja y tapizaron en terciopelo.  Foto: Living 

Obra del dueño de casa es también el techo morisco del living, un espacio entelado con saris traídos de la India.

 
Las lámparas venecianas que la iluminan son un dise?o de Fortuny de los a?os 50.  Foto: Living 

Debajo, una colección de santos y vírgenes latinoamericanos “de mochila”, así llamados porque, debido a su pequeño tamaño, misioneros y peregrinos podían llevarlos consigo en sus viajes.

 
El rojo de las paredes es cortado con guardas y detalles en dorado.  Foto: Living 

Recobrando su protagonismo primitivo en el ámbito de la cocina, el fuego brilla a la vista de todos en una chimenea de piedra que, desde su rincón, es la encargada de alegrar y alargar las sobremesas.

 
Muebles de madera e innumerables moldes y utensilios de cobre le dan vida al ambiente.  Foto: Living 

Cada elemento contribuye a crear un clima de calidez que responde perfectamente a la hospitalidad de los dueños de casa, generosa y exquisita a pesar de los rigores que les impone una intensa vida profesional e intelectual.

 
El marrón de la madera es salpicado con el blanco presente en accesorios, adornos y bachas.  Foto: Living 

De gran estilo, el baño fue diseñado con el mismo detalle y cuidado que se aprecia en toda la casa.

 
De la pérgola de ca?as cuelga, estableciendo un fuerte contraste, una ara?a de estilo espa?ol.  Foto: Living 

La galería, poblada por palmeras y todo tipo de jazmines, es uno de los espacios preferidos de la familia para pasar los días de verano.

 
Jugando con el color de las paredes, un gran botellón descansa sobre una mesa redonda.  Foto: Living 

Sergio Roggerone pintó azulejos al estilo de las mayólicas portuguesas o sevillanas, y las colocó en vivaces composiciones sobre la tapa de la mesa o alrededor de un amplio asiento de material. Son detalles cómo éstos los que dan muestras de su energía y versatilidad.

 
Los almohadones grandes del asiento siguen el color de las paredes. Los más peque?os lo contrastan.  Foto: Living 

Con vista al portón de entrada, este rincón de la galería cuenta con inmensos jarrones de barro que evocan una tarde antigua, en algún lugar de México.

 
Los verdes también son grandes protagonistas en el exterior de esta hermosa casa.  Foto: Living 

El muro que cierra la morada está cargado de evocaciones coloniales.

 
Al fondo, inmenso portón de madera sobre el que vuela una campana.  Foto: Living 

En un extremo y en el detalle, una de varias opciones para detenerse a contemplar el paisaje.

 
Asiento revestido en azulejos junto a sillones individuales de ratán.  Foto: Living 

Tan lograda es la reproducción de este cortijo sevillano, la sombra proyectada por los arcos que se suceden rítmicamente, que parece mentira que esté en pie desde hace sólo unos pocos años.

Fotos: Alejandro Leveratto..

LAS
+
VISTAS