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“En el área social, dimos vuelta los materiales de la caja: el piso es de cemento y el techo de madera. Es un juego dinámico que se da en toda la casa: si hay piso de madera, entonces la fórmula se invierte”. Arq. Karina Kreth, responsable del interiorismo.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El hogar, centrado en una columna de hormigón a la vista (AVC Construcciones), está flanqueado por dos bibliotecas de petiribí sin lustre. Piso de cemento alisado en tono ‘Niebla’ y techo revestido con madera de kiri.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Mesa de comedor de madera maciza (Pablo Ledesma), sillas ‘Horqueta’ tapizadas en cuero (Federico Churba) y triplete de lámparas ‘Saucer Bubble’, diseño original de George Nelson.   Foto: Living  / Magalí Saberian
A un lado, escritorio negro (Restoration Hardware) con silla de madera (Landmark); al otro, gran alfombra, sillones de cuero capitoné y mueble bajo (todo de Gabriel del Campo). De fondo, una biblioteca de petiribí sin lustre. Sobre la pared de hormigón a la vista, lámina enmarcada (Landmark) .   Foto: Living  / Magalí Saberian
El living se armó con sillones blancos (Laura O), lámpara de pie (Didot) y banqueta con tapizado capitoné rodeando una mesa baja de madera (Pablo Ledesma). En el recibidor, consola con tapa de madera y persianas enrolladas a modo de patas (Pablo Ledesma). Tapiz realizado por una comunidad nativa (Gu.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El eje central de la casa también separa las áreas sociales de las privadas. Es el único lugar donde hay madera piso en y techo, para enfatizar su función divisoria.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Barra de mármol arabescato con banquetas tipo ‘cantina chic’ realizadas a pedido (La Pasionaria) y dúo de lámparas ‘Pluvial’ (Federico Churba). En la cocina, priman las líneas netas: muebles de MDF sin tiradores con horno y microondas empotrados. Anafe (Smeg) sobre la mesada de mármol idéntico al de.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El sector de ‘living’ en la galería: la sencillez con toque rústico viene de la mano del gran sillón de madera maciza con almohadones blancos y de la mesa baja en el mismo estilo (todo de Pablo Ledesma).   Foto: Living  / Magalí Saberian
Karina diseñó una cama baja tapizada en cuero, y la acompañó con un cajón de madera como mesa de luz (Pablo Ledesma), un gran tapiz artesanal (Guayruro), un sofá de lectura Eames que los propiestarios trajeron de su casa anterior y una alfombra con motivos geométricos (Restoration Hardware).   Foto: Living  / Magalí Saberian
El vestidor se realizó con interior de madera, luz empotrada y puertas de hierro negro mate .   Foto: Living  / Magalí Saberian
En el baño, cajonera de petiribí con mesada de mármol arabescato, igual al que se usó para contener la grifería de la bañera exenta (Barugel Azulay) y revestir un banquito cúbico. Sobre las bachas, espejos con marco de hierro retroiluminados.   Foto: Living  / Magalí Saberian
A la izquierda, el deck junto a la suite, con mecedoras de madera (Pablo Ledesma) y una hamaca (Paul French Gallery), un gusto que se dio la dueña de casa. Aquí también se incorporó el efecto “lluvia de luces”. Al lado, comedor al aire libre con mesa rústica (Pablo Ledesma).   Foto: Living  / Magalí Saberian
A lo cantina, la barra junto a la parrilla se hizo bien alta y de madera rústica. Se completó con banquetas y una lámpara cuya vasija es obra de una comunidad misionera. Las mecedoras fueron hechas por Pablo Ledesma a imagen y semejanza de un diseño brasileño.   Foto: Living  / Magalí Saberian
En el toilette, revestimiento y mesada de madera, con una protagónica bacha de piedra, un feliz hallazgo de Karina. La escalera, liviana, se trazó de modo de no interrumpir el paso de luz desde el exterior.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Los dueños volvieron de un viaje a Suiza enamorados de una cabaña. Con un hogar a leña y una cabreada de madera en el techo emulamos sutilmente en su cuarto esa sensación de refugio” .   Foto: Living  / Magalí Saberian
Bacha de Corian de 1m de ancho hecha a pedido con patas de petiribí y grifería de pared (FV). Espejos irregulares (Editor Market), botiquines de petiribí y banqueta (Good Luck Casa).   Foto: Living  / Magalí Saberian
Para el cuarto de esta nena de 7 años, Karina diseñó una cama-nido con escalera, que continúa en un escritorio lateral, todo en petiribí lustrado (Krethaus). La banqueta es idéntica al modelo de la cocina, pero más baja (La Pasionaria).   Foto: Living  / Magalí Saberian
Cama marinera con cortinas que crean un efecto de carpa para la de abajo. Ropa de cama y almohadones en colores claros (Krethaus). El espacio de guardado se resolvió con una cajonera negra (Landmark) de onda vintage y alto impacto visual.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Mesa realizada por Pablo Ledesma y popurrí de sillas de madera y chapa. Dos ventiladores con aspas de mimbre suman una brisa del sudeste asiático (todo de Landmark).   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Soy muy largoplacista, pienso las cosas –y las casas– de acá a cinco años como mínimo. Cuando diseño, armo una suerte de plan, con propuestas para mover los cuartos o reestructurarlos cuando los chicos van creciendo, por ejemplo”.   Foto: Living  / Magalí Saberian
 

Una casa decorada con madera y cemento

Un diálogo constante entre arquitectura e interiorismo se ve materializado en la trama orgánica de esta casa, hilada para disfrutar de principio a fin

Por Violeta Quesada y Magalí Saberian | Para Living

“Para mí, la vida de una familia es un guión”, dice Karina Kreth. Ella se formó como arquitecta, pero trabajó casi veinte años como directora de arte en cine y publicidad antes de iniciar su etapa de interiorista y diseñadora de muebles al frente de su firma Krethaus). Esa experiencia define su particular enfoque: no pensar en términos de clientes y proyectos, sino de relatos bien sostenidos, y concretar esas historias de pe a pa: desde la idea inicial hasta la vela que aromatiza el recibidor.

En esta trama en particular –la casa de una joven familia itinerante con cuatro hijos (dos adolescentes, una niña y un bebé)– trabajó codo a codo con el arquitecto Ricardo Pereyra Iraola y un elenco que estaba definido desde la página cero: Valeria Hermida para el paisajismo, Arturo Peruzzotti para la iluminación y AVC como constructora.

El resultado es una casa donde conviven materiales nobles (hormigón a la vista, madera y cemento alisado, principalmente) y priman los escenarios concienzudamente diagramados en función de cada movimiento y necesidad de los dueños de casa..

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