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“Compramos una típica casa chorizo de 1920 –con local adelante– ya refaccionada. La arquitecta Mirta Rabinowicz nos armó un proyecto hermoso para construir la planta alta respetando el estilo” Silvia Dotta, fileteadora porteña y dueña de casa.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
Mesa reciclada y fileteada por Silvia.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
Un garaje que se convirtió en pulmón verde y una puerta de madera tallada (Amighini) .   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
“Compramos una típica casa chorizo de 1920 –con local adelante– ya refaccionada. La arquitecta Mirta Rabinowicz nos armó un proyecto hermoso para construir la planta alta respetando el estilo”, Silvia Dotta, fileteadora porteña y dueña de casa.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
En el living, sillones vintage retapizados (Mercado de Pulgas) y muebles que los dueños de casa fueron comprando en mercadillos o bien a cartoneros amigos, que le llevan a Silvia cuanto objeto antiguo encuentran. El póster de Rebelde sin causa y el exhibidor que contiene la colección de muñequitos d.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
La cocina, con alzada de azulejos azules y muebles bajomesada de madera, fue diseñada por los anteriores dueños de la casa.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
La mesa y las sillas –compradas a los cartoneros de su barrio– están restauradas por La Tana Ecléctica, una ex alumna de filete de Silvia que dio nueva vida a gran parte del mobiliario de la casa. Arriba, la colección de cacerolas. Junto a la heladera Siam.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
Un mueble blanco, restaurado por La Tana Ecléctica, es perfecto exhibidor para la colección de platos y vajilla enlosada de uso diario, producto de años de compras en ferias y chatarreros.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
Además del vidrio repartido del frente, los dueños de casa sumaron un ventanal lateral para traer más luz natural. La mesa de trabajo y el tablero de arquitectura son muebles ‘rescatados’: tienen el testimonio natural de años de trabajo en las marcas de pintura de colores. El entrepiso es obra de Ro.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
La puerta del baño forma parte de un lote de cinco, todas antiguas e idénticas, comprado por Mercado Libre. El mueble con espejo se adaptó para convertirse en vanitory sumándole una tapa de mármol cortada a medida, una bacha y grifería.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
Sobre la cama, manta tejida a crochet por Patricia Nogueira. Al lado, un ropero de madera maciza comprado en un viaje familiar a San Antonio de Areco.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
El antiguo techo de PVC de la galería se reemplazó por esta versión de chapa acanalada; las columnas de troncos, por modelos de hierro. Por último se agregó una cenefa, y todo se pintó de ‘Limón Gallego’ (Alba). Varias mesas unificadas con un mismo tono de celeste conforman una amplia superficie, qu.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
Vuelta completa La calesita fue comprada a los cartoneros, completada con juguetes de madera de un talentoso artesano de Bariloche y coronada con el logo de ‘La Clac’, la sala de teatro de Fito.   Foto: Living  / Santiago Ciuffo
 

Una casa repleta de color

La fileteadora porteña Silvia Dotta dice que su obra muestra la belleza de lo simple y cotidiano. Y así tal cual es su casa: un recorrido con mucho color y objetos en desuso transformados en personalísimas joyas

Por Arq. Eugenia Cides y Santiago Ciuffo | Para Living

Silvia Dotta se formó como actriz: así conoció a su marido (actor como ella) Fito Yanelli, con quien tuvo a sus dos hijos: Lorenzo de 18 años y Valentino, de 14.

“Cuando nos mudamos a casa, en 2007, justo estaba en eso de cumplir 40 y tuve una crisis profesional. Pero encontré a una nueva vecina, Susana de León, que me mostró el mundo del filete porteño… y no lo solté más. Primero me dediqué a filetear todos los objetos y muebles antiguos que les veníamos comprando a los cartoneros de mi barrio; después, conocí al resto de los fileteadores, aprendí de ellos (sigo aprendiendo), y armamos una asociación, con sede en Balcarce 1053, para preservar esta expresión artística. Hoy organizamos encuentros anuales y, además, logramos que el filete se declarara Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2015”.

Aparte de filetear muebles y objetos por encargo, Silvia está produciendo una muestra que se presentará en octubre en Hendaya (sobre los Pirineos franceses, sobre el límite con España); otra en China, junto a la Asociación de Fileteadores, y ahora está exponiendo su obra en la galería de arte AG (más cerquita, en Recoleta)..

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