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En el dormitorio de Paola Navone, box revestido en piezas de cerámica traídas de distintas fábricas del sudeste asiático cierra un baño que no se pudo mover durante la refacción del antiguo taller que hoy es su casa y estudio.    / Enrico Conti
En la planta baja funciona Studio Otto, su espacio de trabajo y producción. Durante la Semana del Diseño siempre estará abierto; tal vez con una tienda pop-up o presentando su último trabajo, este año, una edición limitada para Swatch.    / Enrico Conti
“El cemento y los calcáreos toman el color de una manera ‘polvorienta’, un tono tiza, igual que sucede con el lino”. Amante de los contrastes, Paola les opuso la intensidad del género ‘Bloody Mary’ (Rubelli) que hoy tapiza la última versión del sillón ‘UP 16’ (Paola Navone para Gervasoni) y el brill.    / Enrico Conti
“Quise traer las piedras de la calle al interior, pero en una versión de playa. Las carpetas de calcáreos son como el mar, además de un salvavidas para la que anda con tacos” .    / Enrico Conti
En tonos de aguamarina con trenzado en las asas o la boca, las cerámicas son piezas de los años 40 y 50 que produjo el taller de artes decorativas Primavera, de las grandes tiendas Printemps de París. Paola las encontró en el sur de Italia y la Provence (nosotros las podemos encontrar también por eB.    / Enrico Conti
La escalera lleva a la biblioteca, con estantes de aluminio en los que los libros parecen flotar, donde se ubicó la tele.    / Enrico Conti
“Me gusta experimentar oponiendo lo grande y lo chico, lo brillante y lo mate, los objetos de diseño y las cositas de mercados. Es como juntar a dos personas totalmente distintas y dejarlas un rato a ver qué pasa, si dialogan o no” .    / Enrico Conti
Pantallas de cestería para iluminar la lectura en la cama, mesas de metal a cada lado de la cama alta, gorda, suave; calcáreos en tonos del tiza al plomo cubren piso y también paredes en el baño de las visitas.    / Enrico Conti
Un rincón de trabajo en el extremo de la biblioteca vista en la página anterior: escritorio de aluminio años 30 de las oficinas de la aviación militar francesa, una silla ‘Nicolle’ (un clásico tan familiar para ellos como lo son las Quilmes para nosotros) y, siempre, la presencia rústica de las pare.    / Enrico Conti
La tapa laminada (Abet Laminati, empresa con la que Navone colaboró casi treinta años) de la mesa tiene un motivo clásico de Ettore Sottsass. La iluminan pantallas de rafia ‘Tiger’ que Paola recientemente creó para Crate Barrel.    / Enrico Conti
La tapa laminada (Abet Laminati, empresa con la que Navone colaboró casi treinta años) de la mesa tiene un motivo clásico de Ettore Sottsass. La iluminan pantallas de rafia ‘Tiger’ que Paola recientemente creó para Crate Barrel.    / Enrico Conti
Un sueño al que no le falta ni la máquina de cortar fiambre. Son tantos los objetos que se unificó su color plateado (con la indispensable participación de algo de rojo).    / Enrico Conti
La pileta circular de mármol y delicadas luces para iluminar la superficie de trabajo.    / Enrico Conti
A la izquierda, detalle de la entrada a la casa, con un simpático jardín de rastreras y trepadoras que nacen de tambores de aceite azules. Lo hizo con ayuda del paisajista Stefano Baccari (nadie dijo que silvestre fuera equivalente a irreflexivo). A la derecha, terraza moderna con vista al pasado fa.    / Enrico Conti
 

Una casa que refleja el carisma de su dueña

¿Qué puede decir más del universo creativo de un artista que su propia casa? En lo de la celebrada arquitecta y diseñadora Paola Navone, carismática personalidad del olimpo del Made in Italy y espíritu desbordantemente prolífico, todo nos habla

Por Mariana Kratochwil y Inés Marini | Living

Auna vigorizante caminata de distancia de la Milán céntrica –monumental, elegante y por momentos solemne–, está el barrio de Tortona o, como ellos dicen, zona Tortona, un antiguo polo de corte más industrial y fabril que, desde hace más o menos quince años, le empezó a ceder sus espacios generosos al mundo de la moda y el diseño. Acá fue que Paola Navone encontró el lugar ideal para trabajar y vivir mientras está en la ciudad (porque reparte sus días entre Milán y París, así como durante veinte años lo hizo entre Milán y Hong Kong). “Soy una persona nómade que se siente en casa donde quiera que esté; el viaje es un aspecto central de mi vida que no se contabiliza en kilómetros”, porque, como no se cansa de repetir, viajar es sobre todo un estado mental. Otros lo llamarán inspiración.

“Cuando vine a ver este taller estaba literalmente a cielo abierto (el techo se había desplomado en un incendio) y no me quise desprender de esa sensación aérea y luminosa”. Así surgió la estructura de chapa que sobrevuela el clásico dibujo a dos aguas donde se encuentra su departamento. La idea le permitió varias soluciones (como todas las ideas inteligentes): mantener una gran altura en su lugar íntimo, rodearse de un jardín que filtrara el ruido y resguardara la vista de los ventanales y subrayar la cualidad industrial de origen que equilibraría el toque lúdico y a veces barroco de sus muebles y objetos..

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