Revista Living Suscribite a Living y recibí tu tarjeta Club LA NACION
$ 89,90
 
 
espacioliving.com

Dos propuestas para un cuarto adolescente

.

Un singular empapelado marca el tono en este cuarto adolescente, que encontró calidez en la suavidad de los géneros

(las cortinas de terciopelo y la alfombra peluda). La paleta de colores es verde acqua, celeste y blanco, combinados con el atractivo de la madera natural.

Escritorio de madera natural con lapicero tejido a mano y tapa en laca poliuretánica (Krethaus).    / Daniel Karp
Sobre la cómoda ‘Carlota’ (Krethaus) que también es mesa de noche, fotografía del arquitecto Gustavo Saibene y velador tejido. La alcancía elefante de cerámica es obra de Delfina..    / Daniel Karp
Silla ‘Eames’ de PVC con patas de madera (Buenos Aires Design) y lámpara ‘Cuerno’ (Iluminación Agüero)..    / Daniel Karp
“El escritorio me resulta muy cómodo. Me gusta que tenga un lapicero y espacio abajo para guardar todo lo que quiero”Delfina.    / Daniel Karp
Cama con respaldo (Didot), pie de cama a tono y almohadones: tejido a mano (Elementos Argentinos) y cilíndrico (George Home Couture). Alfombra suave al tacto (We Go Chic).    / Daniel Karp
 

Para el cuarto de Valentino se buscó un diseño arquitectónico atemporal, y no a una variedad de muebles sueltos. Elegir tonos neutros para los muebles deja que se destaquen los objetos de colección. Además, permite que el lugar se renueve sin complicaciones a medida que los gustos varían con la edad.

Los muebles del cuarto fueron realizados por los diseñadores industriales Hernán Argibay y Gabriel Barsotti. La consigna fue que hubiera suficiente espacio de guardado y que sirvieran para cuando Valentino fuera más grande.    / Magalí Saberian
Los diseñadores respondieron con “un diseño integrado a las paredes, con materiales que no pasaran de moda”: las tapas del escritorio y los estantes son de paraíso con laqueado poliuretánico, y el resto de las puertas y divisiones de melamina gris ceniza.    / Magalí Saberian
 
Se aprovechó todo el largo del estante sobre el ropero como superficie de guardado, usando cajas color madera donde se archiva material del colegio y recuerdos varios. Se mezclaron cuadradas (Organizza) con otras redondas compradas en una papelera.    / Magalí Saberian
En la escalera por la que se accede al baño se ubicó la guitarra eléctrica, mientras que la criolla se colgó de un soporte comprado en una casa de música; al fondo un cuadro de José Luis Anzízar.    / Magalí Saberian
En el sector del escritorio, pizarra de director, portalápices ‘Sacapuntas’ ($230, Kabinett), lámpara de mesa ‘Uncuerno’ (a3) y sillas ‘Jim’ que la dueña compró a través de Mercado Libre.    / Magalí Saberian
Sobre un cuaderno con tapa Rolling Stone ($49,90, Falabella), cámara de fotos de madera de Fanny y Alexander ($530, Stu).    / Magalí Saberian
Para entrar a la habitación de Valentino hay que pasar por la de Vicente, su hermano más chico. Ambos cuartos y el baño se hicieron en un entrepiso que balconeaba sobre el living y se cerró.    / Magalí Saberian
En el baño hicieron una apuesta sencilla y masculina, con una pared revestida de venecitas azules. Los espejos se mandaron a cortar a una vidriería en forma de círculos y debajo de la bacha (Barugel Azulay), se ubicó un desfile de dinosaurios.    / Magalí Saberian
 
LAS
+
VISTAS