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La caja oscura se ilumina con tonos dorados y amarillos.   Foto: Living  / Daniel Karp
Atravesando el largo pasillo intervenido en pintura epoxi con efecto rayado, se accede al centro de la planta.   Foto: Living  / Daniel Karp
Los dorados y amarillos del comedor son un oasis en medio de la oscuridad de la caja industrial. Menos vistosos, pero igualmente efectivos, los peldaños forrados con géneros artesanales mitigan la frialdad de la escalera de hierro .   Foto: Living  / Daniel Karp
Frente a la cocina con muebles Viking y alzada espejada que multiplica metros y brillo, una mesa de madera rubia rodeada de diez esculturales sillas tipo oficina en un original ocre.   Foto: Living  / Daniel Karp
De una de las vigas a la vista cuelga una araña que combina el cobre con un sugerente efecto ahumado.   Foto: Living  / Daniel Karp
La impresionante altura se aprovechó para un entrepiso separado en dos por la escalera de hierro. Muy generosas, las cortinas abrigan y achican el dormitorio y el espacio contiguo, una exótica sala de baño con zona de descanso y aires de club inglés.   Foto: Living  / Daniel Karp
Un detalle de obsesiva precisión: la exactitud del color en las cortinas, el mueble de guardado y la piel sobre el Chesterfield (de un matiz idéntico al de la madera de la mesa opuesta). Cinematográfico.   Foto: Living  / Daniel Karp
 

Decorar con color: un loft con tonos intensos

En el emblemático Equitable Building de Los Ángeles, un loft se llevó a escala de refugio con un profundo tono masculino y destellos de color capaces de sacudir hasta sus centenarios cimientos

Por Daniel Karp | Para Living

En los locos años 20, cuando Hollywood se convirtió en el corazón de la industria cinematográfica de Estados Unidos, la imagen de esa pujanza corrió por cuenta de ostentosos rascacielos que aún hoy definen el skyline de la ciudad. En la intersección de Hollywood y Vine se levanta uno de los más famosos, el Equitable Building. Proyectado por el arquitecto Aleck Curlett, este gigante de cuarenta pisos impuso su sello déco-gótico y se convirtió en la base de operaciones de los magnates de la publicidad, la radio y el cine. En su época, hasta Myron Selznick (el agente que manejaba las carreras de estrellas como Laurence Olivier, Gary Cooper y Henry Fonda) instaló aquí sus oficinas.

Fue en las décadas posteriores que las gárgolas y los detalles en bronce de su fachada perdieron su dorado esplendor. El edificio pasó varias veces de manos hasta que, con el cambio de siglo, finalmente lo compró un grupo inversor y realizó la muy necesaria restauración.

Sus formidables unidades ya no tienen oficinas, sino una sucesión de lofts de planta abierta, con grandes ventanales y terminaciones de estilo industrial. La exacta vivienda para representar la versión más cinematográfica de un sueño americano..

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