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Casa de campo: dos propuestas con la naturaleza como protagonista

En medio del verde, estas dos casas recicladas combinan muebles recuperados y detalles frescos en sintonía con el paisaje

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¿Inglesa, australiana, pampeana? Heather Garrett dice que su casa en San Antonio de Areco conjuga esas partes de su historia, pero, sobre todo, que tiene el espíritu de quienes vinieron a construir el ferrocarril. Lugares que no conoció, pero que de alguna manera recuerda.

“Este jardín es cero diseño, mucho amor y –algo fundamental– perfume, que puedo disfrutar en cada estación. Parece plantado hace tiempo, pero sólo tiene dos años. Mis maestros fueron mis padres, fanáticos de las plantas; mi abuela, que era una jardinera sensacional; y los años que trabajé en el parq.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Bolsa de lienzo crudo (De Arrieta) colgando del práctico perchero exterior.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Mi hermana siempre vivió en Lobos con su familia. Ella cosía y yo vendía en Areco, en nuestra tienda H&H Garrett. Voy a cerrar la tienda al público y seguir vendiendo privadamente, porque todo no puedo. Pero se va a seguir llamando siempre H&H. Ella está presente en mi vida permanentemente”.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre la chimenea, pintura de su amiga Marcela Salcedo, que alcanzó el reconocimiento en Italia y decidió volver a San Antonio de Areco, donde hoy dicta clases y tiene un taller; apoyada, foto de Goris Menéndez.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El viejo juego de jardín en hierro no podría quedar mejor en esta galería.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Compré tres antiguas cenefas de hojalata, pero no quise hacer el clásico simulacro de estación de tren y ponerla bordeando el techo de la galería. Así que las doblé e hice estas lámparas colgantes”.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El mueble donde hoy Heather atesora su vajilla perteneció a sus abuelos, que lo usaban para guardar sábanas y blanquería en general. Como en todos los ambientes, el piso es cemento alisado de obra.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“San Antonio de Areco fue un gran lugar para criar a mi hija. Tranquilo, feliz, con un lindo grupo de gente. Sofía terminó el colegio este año y probablemente siga dos carreras, porque no quiere abandonar su vocación de cantante”, comparte Heather con inocultable orgullo.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre la cama de hierro patinado que Helen compró en un remate en Lobos, manta tejida en gris y blanco (Arredo) y almohadones de lino (a partir de $820, Linos del Pacífico). Lo más importante, los retratos de sus padres. Y las fotos de las hermanas: en igual pose, con idéntico fondo, dentro del mism.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Heather va a hacer de este vagón un lugar para hospedar a sus amigos. Se declara arquitecta frustrada, pero a mí no me lo parece tanto: puso mucho en pie y en marcha. “Lo primero que hago cuando entro en una casa es ver cómo se aprovechó el espacio. Yo tuve que hacer las cosas muy rápido (entre el c.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre el deck de madera sin tratar, para acompañar el estilo del antiguo vagón, almohadones rayados (a partir de $980, Linos del Pacífico).   Foto: Living  / Magalí Saberian
El tanque australiano rodeado de hemerocalis.   Foto: Living  / Magalí Saberian
 

Reconstruido a partir de unas pocas paredes originales, este espacio de fin de semana se armó con la premisa de buscar osadía en los colores e historia tras los objetos y muebles, de modo de crear una "decoración emocional".

El living, con paredes en off white, combina detalles en rojo. El techo original, de pino tea, fue mantenido en el sector central, mientras que en el otro extremo debió ser cortado para integrar el sector del altillo al living..
Las sillas de hierro blancas aumentan su encanto con el paso del tiempo y el óxido, muy cerca de la reja de hierro verde, cuyos dibujos fueron reconstruidos por un herrero de Lobos.
Sillas compradas en un remate se destacan con su azul marroquí, que realza su contraste con la pared roja.
Aunque parece centenario, el aljibe también fue creado de cero..
Una perspectiva de la galería permite ver cómo se destacan y conectan con el exterior los dos ventanales..
Aunque cueste creerlo, estas dos palmeras y el techo a cuatro aguas son casi lo único que quedó de la estructura y entorno original de la casa..
 
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