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“Este jardín es cero diseño, mucho amor y –algo fundamental– perfume, que puedo disfrutar en cada estación. Parece plantado hace tiempo, pero sólo tiene dos años. Mis maestros fueron mis padres, fanáticos de las plantas; mi abuela, que era una jardinera sensacional; y los años que trabajé en el parq.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Bolsa de lienzo crudo (De Arrieta) colgando del práctico perchero exterior.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Mi hermana siempre vivió en Lobos con su familia. Ella cosía y yo vendía en Areco, en nuestra tienda H&H Garrett. Voy a cerrar la tienda al público y seguir vendiendo privadamente, porque todo no puedo. Pero se va a seguir llamando siempre H&H. Ella está presente en mi vida permanentemente”.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre la chimenea, pintura de su amiga Marcela Salcedo, que alcanzó el reconocimiento en Italia y decidió volver a San Antonio de Areco, donde hoy dicta clases y tiene un taller; apoyada, foto de Goris Menéndez.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El viejo juego de jardín en hierro no podría quedar mejor en esta galería.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Compré tres antiguas cenefas de hojalata, pero no quise hacer el clásico simulacro de estación de tren y ponerla bordeando el techo de la galería. Así que las doblé e hice estas lámparas colgantes”.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El mueble donde hoy Heather atesora su vajilla perteneció a sus abuelos, que lo usaban para guardar sábanas y blanquería en general. Como en todos los ambientes, el piso es cemento alisado de obra.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“San Antonio de Areco fue un gran lugar para criar a mi hija. Tranquilo, feliz, con un lindo grupo de gente. Sofía terminó el colegio este año y probablemente siga dos carreras, porque no quiere abandonar su vocación de cantante”, comparte Heather con inocultable orgullo.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre la cama de hierro patinado que Helen compró en un remate en Lobos, manta tejida en gris y blanco (Arredo) y almohadones de lino (a partir de $820, Linos del Pacífico). Lo más importante, los retratos de sus padres. Y las fotos de las hermanas: en igual pose, con idéntico fondo, dentro del mism.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Heather va a hacer de este vagón un lugar para hospedar a sus amigos. Se declara arquitecta frustrada, pero a mí no me lo parece tanto: puso mucho en pie y en marcha. “Lo primero que hago cuando entro en una casa es ver cómo se aprovechó el espacio. Yo tuve que hacer las cosas muy rápido (entre el c.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre el deck de madera sin tratar, para acompañar el estilo del antiguo vagón, almohadones rayados (a partir de $980, Linos del Pacífico).   Foto: Living  / Magalí Saberian
El tanque australiano rodeado de hemerocalis.   Foto: Living  / Magalí Saberian
 

Una casa con la belleza de lo heredado

¿Inglesa, australiana, pampeana? Heather Garrett dice que su casa en San Antonio de Areco conjuga esas partes de su historia, pero, sobre todo, que tiene el espíritu de quienes vinieron a construir el ferrocarril. Lugares que no conoció, pero que de alguna manera recuerda

Por Violeta Quesada y Magalí Saberian | Para Living

Cuando Heather me habla, le cede a su hermana gemela Helen, su socia en el negocio de textiles artesanales H&H Garrett, el rol de la creativa: “Tenía un gusto inigualable y un sentido del color que no he visto en otra persona. Aprendí muchísimo de ella. Hoy siento que los colores me salen más lindos que nunca porque Helen me da una mano. Era mi mejor amiga, mi todo”.

Heather se mudó a esta casa hace dos años, luego de una obra que llevó seis meses solamente porque se topó con la interrupción tremenda de la inundación. Si no, hubiera tomado mucho menos. También habría ganado tiempo si no hubiese demorado tanto en encontrar arquitecto: a muchos, la construcción de chapa los hacía temer poca solvencia antes que una decisión propia. Pero lo cierto es que Heather trajo esta idea de Australia, donde trabajó doce años como petisera, aprovechando que su hermano estaba a cargo de los caballos de polo de una leyenda de los 90: el magnate de los medios australiano Kerry Packer, dueño de Ellerston y fundador de Ellerstina en nuestro país.

Si el viento fueguino no alterara la frágil comunicación desde el lodge de pesca adonde va a trabajar este verano, seguiríamos hablando indefinidamente. Igual, tuvimos suerte: va casi media hora ininterrumpida, algo nunca visto (ni oído), parece. Lo que llego a decirle es que, por más que se instale en el rincón de “la pata práctica”, ella también es una gran creativa. Que yo no hubiera imaginado esa casa ni en mil años, ni esos tejidos, ni ese jardín. Que ese instinto de belleza está, evidentemente, desde siempre dentro de ella.

Texto: Inés Marini.

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