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Sobre la alfombra geométrica de Ikea, la mesa de patas torneadas que el dueño canjeó por una de campo que tenía, pero que no pasaba por la puerta del departamento. Sillas ‘DSW’ de acrílico y un banco rústico con almohadones de arpillera. La pintura es de su autoría.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Sobre una alfombra que Pablo encontró en la calle, sofás retapizados en lino. Lámparas de mimbre (Puerto de Frutos) y una vieja ventana reciclada como espejo.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Bajo un óleo pintado por Pablo, tablero restaurado con una valija antigua, calacas mexicanas y retratos familiares. La lámpara y el banquito los compró en distintas sucursales de Ikea. Abajo, otro cuadro de Pablo y más hallazgos de mercados: una mesa de metal oxidado y la valija de madera donde guar.   Foto: Living  / Magalí Saberian
El reloj amarillo traído de un viaje a Kuwait contrasta con el viejo fichero oxidado.   Foto: Living  / Magalí Saberian
En la vista desde el living, el locker que el dueño despintó pacientemente hasta recuperar el acabado original ofrece un amplio espacio de guardado en el comedor.   Foto: Living  / Magalí Saberian
En la cocina hay un mural de Rafael López Saubidet. Además de las obras, muchos detalles de color corresponden a las artesanías que Pablo trae como recuerdo de sus viajes.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Aficionado al paisajismo, Pablo eligió sus especies preferidas: olivos, strelitzias y un banano de jardín, todos en grandes maceteros de cemento.   Foto: Living  / Magalí Saberian
Una colorida manta india pone la cuota de energía sobre la cama vestida de blanco. Lámpara de techo ‘Krusning’, de Ikea.   Foto: Living  / Magalí Saberian
“Recorrí muchos países, pero tengo que reconocer que la estética mexicana me fascina”, nos cuenta Pablo. Testimonio de esa pasión, las artesanías que se ven por toda la casa y en su cuarto (como fondo de cabecera y sobre un baúl que usa como mesita de luz). Las lámparas con brazo móvil las trajo de .   Foto: Living  / Magalí Saberian
La salida del ascensor lleva directamente al living. Paralelo a éste, separado por una puerta corrediza, se encuentra el comedor y a continuación, en la misma línea, el dormitorio. Los tres ambientes tienen salida al balcón curvo que da a la calle. La cocina y el baño están orientados hacia el contr.   Foto: Living  / Magalí Saberian
 

Un departamento de 55m2 con estilo propio

Muebles de diferentes materiales y los objetos más variados consiguen hacerse lugar en una casa donde no hay más reglas que el gusto del anfitrión

Por Magalí Saberian y Alejandro Altamira | Para Living

  • Pablo Macías es sanjuanino, llegó a Buenos Aires a los 17 becado por la Secretaría de Deporte. trabaja en visual merchandising y es pintor autodidacta en Pama pinturas.
  • Buscando mudarse por Villa Urquiza, encontró todo lo que quería en este departamento: “El balcón, la altura de los techos y la distribución. No necesitaba más. El acceso directo desde el ascensor fue un valor agregado”.
  • “Tuve que cambiar algunas expectativas, como la de tener una mascota, porque creo que son más felices en espacios verdes. Pero acá siento que soy quien siempre quise ser”.

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