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Foto: Living  / Daniel Karp

3 vecinos nos muestran cómo decoraron sus deptos de 2 ambientes

En una torre trazada por mAde Arquitectura, los dueños de estos flamantes dos ambientes plasmaron sus diferencias. Lo que tienen en común es tanta buena onda que hasta se dejan las llaves del auto.

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Laura es arquitecta y artista. La técnica del collage no sólo está presente en gran parte de su obra, sino también en esta ‘guarida’ que usa como estudio y taller. Géneros, texturas, objetos que diseña, rejunta y recopila se superponen para conformar la trama única que la rodea.

“Lienzos míos y de amigos que me inspiran; muebles que me siguieron de casa en casa; materiales y artefactos que sobraron de obras que dirigí; postales, géneros: este lugar es un collage que cuenta mi historia”.   Foto: Living  / Daniel Karp
A la izquierda, el living propiamente dicho con sillón, alfombra de mimbre comprada a un artesano en Praia do Rosa, silla de escritorio antigua retapizada y lámpara diseñada por Laura. Al otro, su mesa de trabajo con tapa de madera y un mantel estampado que va variando.   Foto: Living  / Daniel Karp
Laura usó el antepecho del paño fijo para armar un santuario con tótems que trae de sus viajes. Sobre el sillón –con retazos de Kom y De Levie en el respaldo–, tres de sus obras enmarcadas.   Foto: Living  / Daniel Karp
La tapa de la mesa, el frente de la alacena y los dos estantes –que Laura sumó para tener a mano los condimentos y exhibir su siempre creciente colección de cristalería– son de petiribí. Los cerámicos verdes que incorporó para darle onda a la alzada son un sobrante de una de sus obras.   Foto: Living  / Daniel Karp
Banqueta alta que trajo de Nueva York y lámpara de vidrio opalino con un prisma colgante que multiplica la luz cuando le pega el sol de tarde.   Foto: Living  / Daniel Karp
Las crasas y cactus no piden mucho a cambio de su belleza.   Foto: Living  / Daniel Karp
Sobre la manta de tejido grueso verde agua, pie de cama bordado traído de México y almohadón floreado de Ikea. Para tamizar la luz, etéreas cortinas de lino claro.   Foto: Living  / Daniel Karp
Puerta mediante, Laura separó el vanitory del resto del baño y lo equipó con un mueble de MDF oscuro con bacha redonda. El pingüino de cerámica siempre tiene flores frescas.   Foto: Living  / Daniel Karp
 

Laura kelly estudió Arquitectura porque le gustaba dibujar; más tarde, mientras vivía en Nueva York, se formó en Bellas Artes. Hoy este tercer piso en Saavedra es su estudio y taller. “Cuando alguien me pide que le diseñe un ambiente, investigo, les pregunto. Casi que los increpo. El lugar donde uno vive no es algo abstracto, tiene que vincularse con la persona para funcionar”, dice Laura, quien sin duda tiene un vínculo especial con los espacios que habita. La muestra que está preparando para exponer el año que viene da fe de eso. Desde la memoria (la emotiva, más que nada), traza con acuarela, géneros y papeles los ambientes de las casas donde alguna vez vivió –un pasillo de su infancia o un escritorio de su juventud, la lustradora en un rincón del cuarto, el póster de aquella banda, la foto sobre esta mesa–, con lujo de detalles.

Lucas y Dolores se enteraron de que iban a ser padres casi al mismo tiempo que se mudaron. Él trabaja en logística en una empresa de correo; ella es trabajadora social. Y ambos pusieron su granito de arena para ambientar este departamento en prolijos colores claros.

  Foto: Living
Con una distribución similar a la del departamento de Laura, el comedor se ubicó junto a la pared más alejada de la puerta, mientras contra la opuesta se armó el living, en este caso, con un sofá claro (Della Casa) enfrentado al televisor, una mesa ratona de madera rústica que les regalaron para su .   Foto: Living  / Daniel Karp
ucas y Dolores trajeron su juego de comedor desde su departamento anterior. (“Por eso no es tan grande como podría serlo”). Colocaron un espejo de pared rectangular para darle cierta profundidad al espacio y dos lámparas de estilo industrial (Paul Deco) para iluminar y a la vez delimitar el sector.   Foto: Living  / Daniel Karp
En esta planta, la cocina está integrada al living-comedor en un ‘cubo blanco’. Se mantuvo la estructura, a la que se agregaron alacenas con frente blanco y una heladera en acero inoxidable. Junto a la cocina, consola y lámina (Landmark).   Foto: Living  / Daniel Karp
“Tenemos un grupo de WhatsApp con todos los vecinos para resolver temas prácticos del edificio. Pero pronto la temática se amplió a cuestiones del tipo: “Che, ¿alguien tiene una película para recomendar?”.   Foto: Living  / Daniel Karp
El juego de mesa de hierro y mármol con sus respectivas sillas acompaña a Lucas desde su primer monoambiente.   Foto: Living  / Daniel Karp
Junto a la cama con acolchado (Ikea) y almohadones (Anthropologie), mesa de luz de madera blanca y espejo con marco en dististintos azules (todo de El Postigo). Enfrente, una cómoda de Dolores hoy pintada de blanco y con tiradores nuevos sostiene el televisor.   Foto: Living  / Daniel Karp
En sintonía con el vanitory de MDF existente, se hizo un mueble alto en el lateral, con estantes abiertos arriba y puerta debajo, para las toallas y artículos de tocador.   Foto: Living  / Daniel Karp
 

Lucas y Dolores ya convivían en un departamento más chico. Trajeron a este dos ambientes en primer piso a estrenar varios de los muebles que tenían, y completaron el combo con detalles nuevos. “Nos gusta el diseño y tener la casa linda, pero apostamos a lo clásico. Me encanta la gente que encuentra un objeto medio disparatado, lo clava en la mitad del living y le queda perfecto; pero no sé si a mí me saldría hacerlo y que no parezca un mamarracho”, dice Lucas.

Ya mudados, descubrieron que entre las decenas de ventajas que le conocían al edificio –la cercanía con el parque, la tranquilidad del barrio– había un plus inesperado: una comunidad de vecinos macanudos que amplió su vida social e hizo la cotidianeidad aun más amena. Que no es poco.

Augusto es arquitecto y fanático de las motos, como revela cada centímetro de su departamento en el primer piso. Ansioso, fue el primero en mudarse y trazó su espacio con mucho negro, perfilerías de hierro, madera y, sobre todo, generoso lugar para recibir amigos.

Augusto eligió una distribución ligeramente diferente de la de sus vecinos. En el detalle, una Ducati Monster en miniatura.   Foto: Living  / Daniel Karp
Una barra que recibe como mesa de comedor entre la entrada y la cocina. Contra el muro más alejado de la puerta, ubicó el escritorio con perfilería de hierro, tapas de melamina enchapada en teca y riel incorporado para colgar su bicicleta.   Foto: Living  / Daniel Karp
COMEDOR. La mesa de granito pulido ‘Kashmir White’ (Eurostone), apuntalada por la barra con sillas ‘Eames’ de acrílico transparente (Gift Collection), le dan al comedor un aspecto liviano. En el living, una silla estilo ‘BKF’ fabricada por Augusto..   Foto: Living  / Daniel Karp
Al otro lado, el living, tiene como fondo una estantería del mismo estilo, mesa ratona también diseñada por él y sillón ‘Chesterfield’ comprado en una fábrica.   Foto: Living  / Daniel Karp
. Augusto también eligió el granito pulido ‘Kashmir White’ (Eurostone) para el piso de la cocina: al tener pocas juntas, amplía el espacio. Además, reemplazó la bacha original por una versión más grande, con grifería ‘tipo duchador’ que tenía de una obra anterior y sumó una alacena para ganar espaci.   Foto: Living  / Daniel Karp
Equipado para recibir amigos, con parrilla (Diwar) y mesa angosta con tapa de guayubira encerada: un diseño propio combinado con sillas ‘Tolix’.   Foto: Living  / Daniel Karp
Para el panel que hace a las veces de cabecera y esconde la instalación de las lámparas ‘Tolomeo’ cromadas, se usaron placas ‘Seda Giorno’ de Masisa. Como en el living, cortinas negras de banda vertical (Riel Americano).   Foto: Living  / Daniel Karp
Buscando mayor comodidad y un estilo net, Augusto hizo poner una bacha amplia y rectangular. En lugar de bañadera, optó por una gran ducha con mampara completa.   Foto: Living  / Daniel Karp
 

Augusto castignani trabaja como arquitecto en Ebeca, una empresa que desarrolla desde viviendas hasta grandes obras comerciales y civiles. Estuvo en la cocina de la construcción de este edificio que lleva la firma de Germán Laguna y Marcelo Longordo, de mAde Arquitectura. (Lo de ‘cocina’ es literal: se ocupó de la marmolería). Esa participación desde el vamos le permitió diagramar la de su dos ambientes a su gusto y colocar un piso de bambú prefinished en lugar del flotante que venía por default. “Después, el concepto guía fue que nada tocara el piso: colgué todas las estanterías de la losa para darle aire al espacio”.

De nuevo surge el tema de la comunidad de vecinos y sus ventajas. “Los que tenemos moto usamos el espacio sobrante en la cochera; la última vez que Laura se fue de viaje, directamente me dejó las llaves del auto por si había que moverlo o venía su sobrina a buscarlo. Poder relajarte y apoyarte en el resto está buenísimo”.

Texto: Bárbara Orlando.

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