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Sofás vintage retapizados con un género celeste perlado diseñado por Rafael, veladores antiguos comprados online con pantallas nuevas realizadas por Rafael Yraola y mesa de madera reciclada “que funciona como una pieza de diseño”. Las joyitas originales son la poltrona ‘Mole’, de Sergio Rodrigues, y.   Foto: Living  / Javier Picerno
En el hall de entrada y distribución, con piso de mosaicos y puertas originales, lámparas de mimbre, banqueta vintage y obra de Ginette Reynal.   Foto: Living  / Javier Picerno
“Hicimos una obra de casi un año: convocamos restauradores de una escuela-taller para arreglar los pisos, las molduras y rehacer las irrecuperables. Pero el principal objetivo fue que no se notara, que todo pareciera conservado naturalmente”.   Foto: Living  / Javier Picerno
En el living, un mueble con frente de madera y una lámpara vintage hallados online auspician de barra. Junto a la entrada, máscaras traídas del norte de Jujuy: una colección que empezó en un viaje y se amplía cada vez que encuentran un nuevo modelo en una feria o un sitio web.   Foto: Living  / Javier Picerno
Sobre la mesa del living, pequeñas obras del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró. Los almohadones del sillón son una creación de Nicolás: “Género africano envuelto en corderito con una sola puntada”.   Foto: Living  / Javier Picerno
Mesa de estilo escandinavo, sillas retapizadas con géneros traídos de Estados Unidos y colección de lámparas de vidrio opalino de distintos orígenes.   Foto: Living  / Javier Picerno
Sobre la mesa, vajilla de cuento en porcelana francesa: un recuerdo de la infancia de Nicolás.   Foto: Living  / Javier Picerno
En el baño se colocó un nuevo piso de calcáreos antiguo.   Foto: Living  / Javier Picerno
El sector de la cocina y el baño está elevado casi un metro. Más arriba, por una escalera angosta, se accede a lo que era el sector de servicio. A la pequeña cocina original se le sumó una despensa contigua para ganar metros, y se realizó de cero con muebles nuevos, mármol blanco y un piso de piedra.   Foto: Living  / Javier Picerno
La cortina de papel es una obra de Luz Laspiur. Cabecera antigua con mesas de luz incorporadas, y lámpara de época con pantalla nueva. El pie de cama lo hicieron a partir de un género que Rafael trajo de la India., y la foto enmarcada fue tomada por Nicolás: es un monte de álamos plateados.   Foto: Living  / Javier Picerno
La fachada, con el nombre del edificio en mosaico policromado. En la esquina, Nicolás armó un ‘rincón de la familia’: cuadros con publicaciones y grabados de la presidencia de Urquiza, un escudo familiar y libros del prócer heredados o comprados en librerías. Foto del cerro Uritorco tomada por Rafae.   Foto: Living  / Javier Picerno
 

Un depto con mística porteña

Vecino del Congreso nacional y del Palacio Barolo, este departamento en el emblemático edifico La Inmobiliaria conjuga la esencia misma de la ciudad con la vida cosmopolita de sus dueños

Por Alejandro Altamira y Javier Picerno | Para Living

A principios del siglo XX, Antonio Devoto le encomendó la construcción de este edificio al arquitecto italiano Luigi Broggi, que lo concibió con influencias neoclásicas y del Art Nouveau. ¿El fin? Alojar en el primer piso las oficinas de La Inmobiliaria –la exitosa aseguradora que había fundado y que le dio nombre al edificio– y, para poner en práctica una inversión clásica en ese entonces (la famosa “casa de renta”), viviendas para alquilar en los pisos superiores, además de locales comerciales a la calle. Desplegado a lo largo de la cuadra sur de Avenida de Mayo –con el Congreso nacional y el Palacio Barolo de vecinos– se inauguró en 1910 para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo.

Fue esa carga histórica la que determinó que Nicolás de Urquiza y su compañero Rafael Pimentel se decidieran a comprar un departamento allí. Una gran reforma y la afilada visión estética de ambos (Nicolás es artista e incorpora el arte en la decoración y Rafael es interiorista) le devolvieron el guapo encanto de sus años mozos, pero sin formalidades. Y menos que menos acartonamientos.

Texto: Bárbara Orlando..

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