Revista Living Suscribite a Living y recibí tu tarjeta Club LA NACION
$73,90
 
 
espacioliving.com

Dos propuestas para un cuarto de varón

Llega la adolescencia y las necesidades de chicos se van dejando de lado. Espacios funcionales y con personalidad para una nueva etapa de la vida

La adolescencia es una etapa compleja, llena de cambios y definiciones de la personalidad. El cuarto tiene que acompañar este proceso y reflejar la impronta de su dueño en crecimiento. Hoy vamos a ver dos ambientaciones con tintes masculinos y mobiliario orientado a la practicidad.

CUARTO DE VALENTINO

Los muebles del cuarto fueron realizados por los diseñadores industriales Hernán Argibay y Gabriel Barsotti. La consigna fue que hubiera suficiente espacio de guardado y que sirvieran para cuando Valentino fuera más grande.    / Magalí Saberian
Los diseñadores respondieron con “un diseño integrado a las paredes, con materiales que no pasaran de moda”: las tapas del escritorio y los estantes son de paraíso con laqueado poliuretánico, y el resto de las puertas y divisiones de melamina gris ceniza.    / Magalí Saberian
 
Se aprovechó todo el largo del estante sobre el ropero como superficie de guardado, usando cajas color madera donde se archiva material del colegio y recuerdos varios. Se mezclaron cuadradas (Organizza) con otras redondas compradas en una papelera.    / Magalí Saberian
En la escalera por la que se accede al baño se ubicó la guitarra eléctrica, mientras que la criolla se colgó de un soporte comprado en una casa de música; al fondo un cuadro de José Luis Anzízar.    / Magalí Saberian
En el sector del escritorio, pizarra de director, portalápices ‘Sacapuntas’ ($230, Kabinett), lámpara de mesa ‘Uncuerno’ (a3) y sillas ‘Jim’ que la dueña compró a través de Mercado Libre.    / Magalí Saberian
Sobre un cuaderno con tapa Rolling Stone ($49,90, Falabella), cámara de fotos de madera de Fanny y Alexander ($530, Stu).    / Magalí Saberian
Para entrar a la habitación de Valentino hay que pasar por la de Vicente, su hermano más chico. Ambos cuartos y el baño se hicieron en un entrepiso que balconeaba sobre el living y se cerró.    / Magalí Saberian
En el baño hicieron una apuesta sencilla y masculina, con una pared revestida de venecitas azules. Los espejos se mandaron a cortar a una vidriería en forma de círculos y debajo de la bacha (Barugel Azulay), se ubicó un desfile de dinosaurios.    / Magalí Saberian
 

Se aspiró a un diseño arquitectónico atemporal, y no a una variedad de muebles sueltos.

Se eligieron tonos neutros para los muebles para que se destaquen los objetos de colección. Ubicando las guitarras en la escalera que sube al baño, se convirtió un lugar de paso en un rincón temático práctico y agradable.

CUARTO DE MATEO

El área de estudio se armó con una biblioteca en U de 3 m con terminación de laca gris con estantes y cajones, un escritorio de la línea ‘Vicente’ y un panel de corcho con marco para anotaciones y recuerdos.    / Daniel Karp
Los muebles se destacan aun más en contraste con el rojo que se eligió para pintar la pared de fondo, color que además se usó para algunos detalles, como el papelero ( todo El Círculo de las Vitaminas) a los pies de una silla restaurada con pátina blanca y pana verde musgo.    / Daniel Karp
“El cuarto era muy de nene y lo transformamos en un dormitorio con un look más adolescente. Definimos juntos cada detalle: desde los muebles hasta el color”.    / Daniel Karp
La ventana da marco a estas camas mellizas, vestidas con fundas de edredón reversible y almohadones con diferentes diseños (El Círculo de las Vitaminas). A sus pies, mantas tejidas (Gutiérrez Deco). En el centro, la banqueta ‘Vicente’ se adaptó como mesa de luz.    / Daniel Karp
Mateo disfruta de una de sus pasiones sentado sobre una alfombra tejida (Gutiérrez Deco) que viste el parquet.    / Daniel Karp
Al final del pasillo, traspasando la zona de estudio, el vestidor prioriza la practicidad en pocos metros. Enchapado en guatambú combina zonas abiertas y cerradas con estantes a la vista que aportan ligereza, barras para colgar, cajones de guardado y bandejas para organizar zapatos.    / Daniel Karp
Las guitarras de Mateo encuentran su rincón: en su estuche, apoyada sobre la pared contraria al escritorio; o fuera de él, sobre un canasto de mimbre que desborda de CD con su música preferida.    / Daniel Karp
 

Para darle la bienvenida a una nueva etapa, este espacio se adaptó a las recientes necesidades de su dueño. Como punto de partida generó áreas diferenciadas: una de descanso con cama extra, un escritorio y un vestidor para tener la ropa a mano y ¡ordenada!

En la zona de descanso, el nicho en la pared sirvió de base para diseñar un mueble con espacios de guardado y estantes. Debajo, además, se agregaron canastos de mimbre para colaborar con el orden..

LAS
+
VISTAS