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“Acá parece todo ‘mirame y no me toques’, pero cada cosa está pensada para usar… ¡y que se manche, lógico! Que lo claro requiere más cuidado es un mito: los oscuros se marcan mucho más con el uso”. En el centro, mesa de guayubira con efecto parquet en la base ($31.754) combinada con otra de chapa y .   Foto: Living  / Javier Csecs
“La propietaria es una mujer joven con una hija; esta es una casa de chicas, donde se recibe amigos y familia. El objetivo del diseño interior: hacernos sentir cerca de la playa, aunque estemos en las afueras de Buenos Aires”. Un punto de partida fue el porcelanato texturado símil madera, que le dio.   Foto: Living  / Javier Csecs
“Cuando el espacio es un rectángulo largo, sugiero armar dos livings. Los uní con una banqueta capitoné hecha a medida tapizada en lino color arena, con las patas patinadas para restarle formalidad”. Estampados sutiles, sólo en almohadones (desde $612) y pantallas (desde $450, todo de Agustina Cerat.   Foto: Living  / Javier Csecs
En casas con tantas aberturas, la elección de las cortinas es importantísima. Debajo de los paños de lino –casi traslúcido para entrever el afuera–, se colocaron blackouts de tela color tostado, más elegantes que los sintéticos.   Foto: Living  / Javier Csecs
El comedor integrado, en diagonal y con doble altura, fue todo un desafío. “Elegí sillones ($32.500) de cabecera importantes, porque el espacio tan alto lo pedía. Las sillas son teñidas de hilo natural, lo más parecido al ratán y más suave que el mimbre. Sobre cada una pusimos un almohadón estampado.   Foto: Living  / Javier Csecs
La biblioteca, de madera y hierro ($41.200, todo de Agustina Cerato), separa visualmente y da privacidad a un espacio que antes quedaba demasiado unido a la puerta de entrada.   Foto: Living  / Javier Csecs
Con una araña bien grande ($13.200) que cuelga cerca de la mesa se aprovechó la doble altura.   Foto: Living  / Javier Csecs
A pedido de la dueña de casa, junto a la cocina se armó un estar para sentarse a leer o ver televisión. “Pusimos este sillón de hilo natural ($20.400, Agustina Cerato) que se ve desde la entrada y no desentona con el resto de la casa”. Las cortinas se eligieron romanas (las de correr no quedan bien .   Foto: Living  / Javier Csecs
Los muebles de hilo natural, como el Bergère del estar junto a la cocina, son más resistentes que los de mimbre, más suaves al tacto y quedan muy bien pintados o patinados.   Foto: Living  / Javier Csecs
Postulado de la decoradora: la sensación de descanso se promueve también a través de las texturas. Por eso se eligieron terciopelos con puntillas antiguas, linos naturales y algodones de gran suavidad. Todo en distintos tonos de arena y manteca.   Foto: Living  / Javier Csecs
“En el vestidor se estiró uno de los roperos que antes era bajo para generar un hall más privado”. Continuar con el mismo piso y los mismos textiles del resto de la casa hace que este espacio quede integrado al resto del dormitorio.   Foto: Living  / Javier Csecs
“Cuando hay una base plena y luminosa, hay que animarse al contraste, sobre todo en los textiles”. En este cuarto de huéspedes, la fórmula de rayas y hojas funcionó a la perfección. El resto, bien blanco.   Foto: Living  / Javier Csecs
La cama de hierro con baldaquino, cortinas de gasa y un sillón rosado capitoné ($9.040, todo de Agustina Cerato).   Foto: Living  / Javier Csecs
El papel, que parece pintado a mano, simula un mural ($1.250 el m2, Sofía Willemoës). Fue un pedido especial de la niña de la casa, que quería un cuarto romántico.   Foto: Living  / Javier Csecs
 

Una casa con base rústica y estilo contemporáneo

Desde que estaba en obra, la decoradora Agustina Cerato fue proyectando la puesta en escena de esta casa de espíritu libre y aire de vacaciones

Por Silvina Bidabehere y Javier Csecs | Para Living

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QUÉ SE HIZO (Por Agustina Cerato)

  • “Para lograr este estilo reuní pisos de aspecto rústico con muebles en guayubira y mármol, textiles claros y objetos heredados, reciclados, patinados. En los detalles: vidrios, metales y espejos para lograr pequeños resplandores”.
  • “En las casas donde los ambientes están unidos, me gusta que haya un diálogo en la selección de pisos, géneros y texturas. Acá los encargados de la comunicación son los colores arena y manteca; los pisos de porcelanato fueron unificadores”.
  • “Cuando se usan superficies de mármol (como en mesas ratonas del living) sugiero cuidarlas con lustramuebles en aerosol: crea una película impermeable que evita las manchas”.
  • “Los linos son mis favoritos porque envejecen muy bien. Se pueden lavar y usar sin plancha, y siempre quedan geniales. Hoy se consiguen linos de algodón a buen precio, como los que usamos en algunos cortinados y tapizados de esta casa”.
  • “Yo uso estampas y colores intensos , pero los prefiero en rincones puntuales, como el sillón de un cuerpo del living (tapizado en Toile de Jouy amarillo) o almohadones”.
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