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¿Qué tipo de lámparas conviene elegir para cada ambiente?

Las LED y las lámparas de bajo consumo son las mejores opciones para ahorrar energía; aquí, una guía para que conozcas cuál se adapta mejor a cada ambiente

Por Gustavo Peláez | Living

 
Foto: Living  / Archivo LIVING

Alrededor de un 25% de la energía que consumimos se destinada a la iluminación. Tanto las LED como las de bajo consumo permiten un ahorro significativo. Acá te contamos cuáles son las ventajas y desventajas de cada tipo de lámpara.

LED

A FAVOR

  • Su duración puede ser de hasta unas 70 mil horas.
  • Son amigables con el medio ambiente porque no contienen ningún elemento tóxico en su composición; están hechas con materiales que pueden ser reciclados.
  • Transforman hasta el 98% de su energía en luz y sólo un 2% en calor. Esto último se traduce en un ahorro en el sistema de refrigeración durante épocas estivales.
  • Alcanzan el 100% de su rendimiento desde el momento en que se encienden, por lo que resultan irremplazables en lugares como el baño, toilette o área de lectura.
  • El numero de encendidos y apagados no disminuye su vida útil.
  • Emiten una luz muy parecida a las insuperables lámparas incandescentes.
  • Son una buena opción en lugares donde que requieren una luz encendida durante mucho tiempo.
  • Vienen en tiras que pasan desapercibidas y que resultan ideales escalones, zócalos y estante. Cuentan con formas similares a las de las lámparas más tradicionales (dicroicas, bajo consumo o tubos fluorescentes), pero compuestas por diodos emisores de luz.
  • Permiten generar hasta 16 millones de colores.

EN CONTRA

  • Su precio es alto: pueden costar hasta el doble que las de bajo consumo.
  • Tienen un ángulo de apertura menor que las de bajo consumo. El haz de luz es centrado en un punto.
  • Según algunos estudios, las LED que emiten una frecuencia de luz muy azul pueden ser dañinas para la vista.
  • Se puede regular su intensidad sólo con el dimer adecuado (los que se utilizan para luces bipin o dicroicas pueden llegar a provocar un parpadeo molesto).

Bajo consumo

A FAVOR

  • Su duración es de entre 10 mil y 12 mil horas.
  • Su precio es mucho más bajo que las LED, por eso son las más elegidas para uso doméstico.
  • Consumen entre un 50% y un 80% menos de energía que las lámparas tradicionales incandescentes.
  • Ilumina un área menos concentrada que las de LED, por lo que la luz se distribuye mejor.
  • Hace algún tiempo se lanzaron algunos modelos en forma de bocha, vela y con la misma estética que las incandescentes.
  • Son una buena alternativa en lugares donde permanecerán encendidas durante mucho tiempo.
  • Vienen en varios colores.
  • Por su tipo de rosca se adaptan a cualquier artefacto de iluminación.

EN CONTRA

  • Al desecharlas tienen que ser recicladas con tratamiento de residuos peligrosos por su contenido de gas de mercurio. Lo ideal es mantenlas en un lugar seco, fresco y limpio, y llevarlas a un punto de recepción. En caso de rotura, hay que ventilar el ambiente y manipular los restos con guantes.
  • Aunque tienen su versión cálida, su luz resulta un poco fría y artificial.
  • No se pueden dimerizar.
  • Una vez encendidas demoran hasta 15 minutos en dar su máxima potencia luminosa.
  • Al encender y apagar se va desgastando en más de la mitad de su vida útil.
  • Con el paso del tiempo, su luz es menos intensa y brillante.
  • Como su potencia está en relación al largo de su espiral, las versiones tradicionales no resultan muy estéticas.
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