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Jorge Díaz buscaba una casa, y su amigo Ramiro Gallardo, arquitecto, lo acompañó a ver este PH. Enseguida le vieron el potencial aéreo: tenía una terraza que no funcionaba como tal; sólo había losa y chapa. “No era transitable; fue difícil acceder y empezar los trabajos”, recuerda Jorge.    / Santiago Ciuffo
El PH de dos ambientes era francamente oscuro. “En la reforma, se armó un entrepiso y, para darle altura, se amplió el espacio hacia arriba. Jorge nos había pedido poder ver el cielo mientras estuviera acostado, por eso el vidrio para el techo”, cuenta el arquitecto. La estructura de metal también b.    / Santiago Ciuffo
“Coloqué el deck y las maderas que están sobre los vidrios. Fui ayudante de albañil y pinté cada rincón de la casa. Aprendí mucho: era la primera vez que hacía algo así”, dice Jorge.    / Santiago Ciuffo
Con la reforma se armaron dos terrazas de diferentes niveles. Jorge instaló los decks sobre las diagonales, que se usan como respaldo y reposera. Además, absorben parte del calor. El dueño de casa también encontró, en un negocio de reposición, los azulejos antiguos que colocó junto a la bacha.    / Santiago Ciuffo
“De noviembre a abril, la terraza es nuestro refugio. Cada tarde nos sentamos con mi mujer y mi hija a ver el atardecer. Además, la luz que entra a través de los vidrios de colores da lindas combinaciones de tonos en el interior”.    / Santiago Ciuffo
El mayor desafío de la obra fue hacer la ampliación sin que hubiera filtraciones de agua. Además, se ajustó el trabajo a un presupuesto limitado. “Pensé muchos diseños sabiendo que iba a ser Jorge quien los ejecutara, por lo que debían ser simples. Él también eligió los colores de los vidrios”.    / Santiago Ciuffo
“Disfrutamos mucho las cenas en las noches de verano, una vez a la semana vienen amigos a comer asados. Podemos ver todo el horizonte urbano y no llegan los ruidos”.    / Santiago Ciuffo
 
 

Una terraza con mucho color

Metal, vidrio y madera, los tres elementos usados para armar esta colorida terraza que le regala 38m2 a un PH en San Cristóbal

Por Santiago Ciuffo y Josefina Serial De La Torre | Para Living

  • La estructura de metal debía diferenciarse de la arquitectura original del PH, por eso se la pintó de un azul vibrante. “La idea era que resultara ‘artificial’, para despegarla de la base”, comparte Ramiro Gallardo.
  • Para atenuar el calor que entra por el techo, se aseguró una buena circulación de aire con seis ventanas estratégicamente colocadas, algunas con láminas de vidrio de color, y se instaló adentro un toldo corredizo.
  • Por seguridad, el vidrio es laminado (Ángel Maglieri): soporta peso y golpes. La idea de poner algunos de colores ayudó a generar intimidad.

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