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Cuarto de chicos: dos propuestas con detalles de colores

En los dormitorios de estas dos pequeños se eligieron muebles modernos que se combinaron con detalles y textiles vibrantes y alegres

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El cuarto de Francis se concibió como un espacio de volúmenes sencillos, donde todo fluye sin esfuerzos: tonalidades, materiales y géneros despiertan el carácter cálido y contemporáneo que se buscaba. Se sumaron piezas de arte que permiten desarrollar el potencial creativo en los chicos. Así, además de despertar el interés por el arte a temprana edad, los invita a crear, imaginar e investigar nuevos mundos.

El acolchado escandinavo ‘Mountain Friends’, de la firma danesa Ferm Living, le estampa modernidad al espacio y le permite a su dueño escribir sus propias historias. En la imagen, los autitos de Francis siguen las huellas de los animalitos dibujados, entre árboles y montañas nevadas.    / Javier Picerno
En madera patagónica natural, cama ‘Nido’ con respaldo bajo y boxes en la piecera, que dan lugar a los libros que su mamá le lee por las noches, y cómoda ‘Carlota’ con puertas con bisagra que hace, a la vez, de mesa de luz y de espacio de guardado. En el centro de la escena, alfombra irregular de ov.    / Javier Picerno
La propuesta estética de Krethaus se basó en la idea de suavizar la arquitectura con muebles contemporáneos, que no fueran pretenciosos. A ese concepto, le sumaron paredes enteladas con un lino suave en color arena y cortinas de gasa blanca con trama abierta que le dan calidez al ambiente.    / Javier Picerno
Dos ositos de género cuelgan de las puertas del placard. “Francis convive con el arte. En su casa hay una colección de piezas importantísima. Sería raro que no tuviera una obra en su cuarto”.    / Javier Picerno
La propuesta estética de Krethaus se basó en la idea de suavizar la arquitectura con muebles contemporáneos, que no fueran pretenciosos. A ese concepto, le sumaron paredes enteladas con un lino suave en color arena y cortinas de gasa blanca con trama abierta que le dan calidez al ambiente.    / Javier Picerno
Para sumar luminosidad, sobre la cómoda, las diseñadoras agregaron una lámpara ‘Take’ de Kartell (Manifesto) y, arriba, abrazando el cuadro, guirnalda de luces (STU). En primer plano, los libros de Francis asoman desde los cajones de laca blanca.    / Javier Picerno
Caracoles, ardillas, un búho y un puercoespín se reúnen en valijitas debajo de la cómoda; ratoncitos abrigados caminan sobre la cama; y dos caballos pintados galopan dentro del cuadro que se roba todas las miradas.    / Javier Picerno
“Se buscaron materiales nobles no sólo para el mobiliario, sino también para los juguetes: hay mucha madera y muñecos de fieltro, pura lana y cashmere”.    / Javier Picerno
 

El espíritu del cuarto de Ona se lee en el aire. El cuarto fue concebido como un lugar salido de un cuento, con una cama para trepar, un velador hongo, almohadones de Alicia en el país de las Maravillas, oso hecho cartera, y mucho más. La cama es el centro de atención: se hizo artesanalmente con listones de madera que forman las líneas de una casa; se la puede cubrir con una sábana o una manta y transformarla en una tienda india.

Una original cama de madera sin patas (que un carpintero hizo realidad) con un acolchado de gabardina de algodón rosa con lunares colorados y almohadones rosa chicle y crudo, con lunares azules, amarillo y modelo ‘Blancanieves’ (todo Tiendafan).    / Magalí Saberian
Sobre una base neutra con paredes blancas, piso y muebles de madera, la hacedora del proyecto puso el acento en una minuciosa selección de los detalles. Aquí, una síntesis de ese concepto: los zapatitos de Ona con caras de gatitos.    / Magalí Saberian
Esperando la llegada de su hermana menor, se preparó un sector exclusivo con moisés de mimbre coral, chichonera rayada en rosa y crudo, acolchado con estampa al tono y tul mosquitero de algodón (todo Tiendafan) con caída para ambos lados y una estrella celeste que lo corona.    / Magalí Saberian
Ona sumergida en uno de sus cuentos favoritos..    / Magalí Saberian
, Una biblioteca de madera de herencia familiar exhibe un surtido de libros que incentivan su natural gusto por los cuentos. Sobre sus estantes, además, juegos de mesa, marcadores de perritos (Derajim), set de casitas de papel, lámpara ‘Oso’ (todo Pehache) y cuadro ‘Liebre’, obra de la artista plást.    / Magalí Saberian
Arriba, letras forradas con retazos de telas forman el nombre de la dueña del cuarto. En el rincón de juegos, cocinita de madera con aplique de género ($1.380, todo Tiendafan) y, sobre ella, ollas, cacerolas y torta de frutillas de madera ($176, Pura Imaginación). Dentro de una bolsa juguetera (Tien.    / Magalí Saberian
Sobre un taburete verde, cuadrito ‘Oso’ (Arrivederci) y lámpara ‘Petit Champignon’ (Kom) y, del otro lado, silla de cable (Guaraní Porã), vestidito colgado, bandolera ‘Oso Panda’ y zapatillas (todo de Pesqueira).    / Magalí Saberian
 
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