Revista Living Suscribite a Living y recibí tu tarjeta Club LA NACION
$ 89,90
 
 
espacioliving.com

Tres propuestas para decorar tu monoambiente

Distintas soluciones para aprovechar la luz y el espacio cuando los metros no sobran; mirá estos deptos y contanos qué te parecen

En este monoambiente, vemos cómo se lograron espacios de guardado con astucia.

El sector del comedor se delimitó con una mesa diseñada ad hoc iluminada por un artefacto colgante blanco ($2.000, Iluminación Agüero). Cuenta la arquitecta que la cocina se modificó por completo con muebles de melamina negra, mesada de mármol de Carrara ($3.600, Marmolería Cervaiole) y porcelanato .    / Magalí Saberian
El mueble de melamina blanca fue diseñado por la arquitecta para dividir el área social de la privada con un generoso y muy necesario espacio de guardado.    / Magalí Saberian
La geometría forma parte del espacio aun sin quererlo: hay rectas, curvas y diagonales provistas por los libros en exposición, que dinamizan la puesta en escena de la biblioteca.    / Magalí Saberian
Un mueble acompaña el recorrido del ventanal proveyendo espacio de apoyo y de guardado. Como este último era escaso, resultó ideal el complemento aportado por el mueble divisor.    / Magalí Saberian
Entre los libros, el cartel ‘Felicidad’ (Chimi Churri). Otro acierto que aportó luz y claridad fue el reemplazo del viejo piso flotante por microalisado de cemento gris claro, casi blanco ($190 el m2, arquitecta Melina Kleinman).    / Magalí Saberian
El área que corresponde al dormitorio se delineó con un respaldo con capitoné ($2.300) y almohadones ($300 c/u, todo, arquitecta Melina Kleinman) con géneros cuidadosamente elegidos (De Levie).    / Magalí Saberian
 
 

Aquí, prevalecen los materiales leves, colores claros, y un diseño sintético para dividir sectores.

El sector central que integra cocina, living y dormitorio regido por una paleta de grises y blanco con toques de negro, protagonizado por la cama con almohadones rayados ‘Classic’, ‘London’ en lino importado y grandes modelo ‘Daft’ en gabardina (Hands Off) y plumón blanco (Home Collection).    / Javier Picerno
El sector del living fue definido por una alfombra de yute (Seagrass) y una mesita baja hecha por Federico en pino cepillado, que exhibe libros y objetos de colección. Entre los asientos de diferentes estilos, se destaca la bucólica rusticidad de la silla matera de madera.    / Javier Picerno
El camastro lo construyó el dueño de casa con un pallet de importación, ruedas y un colchón de goma espuma tapizado con bull. “Me encanta hacer yo mismo el mobiliario de mi casa”, comparte este amante del diseño.    / Javier Picerno
En el escritorio armado con una tapa laqueada sobre dos caballetes, se tomó ventaja del desnivel de la pared para usarlo como soporte de libros, a continuación: postales sobre una tabla amurada y un cuadro de la artista Susana Valenzuela; la silla de Philippe Starck en metacrilato transparente (Mani.    / Javier Picerno
La silla ‘Victoria Ghost’ (Manifesto).    / Javier Picerno
La cocina se articula con el resto de los espacios mediante una isla diseñada por Federico con estantes para vajilla y deco. Su selección de piezas de cerámica y vidrio de líneas simples enfatiza la estética depurada y ciento por ciento disfrutable que imprimió en cada sector.    / Javier Picerno
Acompañan este espacio dos banquetas de madera ($190 c/u) y una gran campana de mimbre ($690, todo de Seagrass).    / Javier Picerno
“Me encanta recibir gente y hacer que todos se sientan bienvenidos. Como no soy fana de la cocina, siempre los espero con la especialidad de la casa: una buena picada”.    / Javier Picerno
Sobre la pared, una composición realizada con espejos, pizarras y marcos de distintos tamaños comprados en remates. Federico diseñó muchos de sus posters y permanentemente incorpora nuevas frases inspiradoras que escribe en la puerta de entrada.    / Javier Picerno
 
 

Por último, en este departamento se aprovecharon las ventajas de la iluminación para diferenciar sectores.

Ubicado en un primer piso con patio en pleno barrio de Palermo, el hogar de Pablo es un monoambiente claramente sectorizado.    / Javier Picerno
Al ingresar aparece el living, con una mesa fabricada por él con pallets y vidrio sobre la que se distinguen libros y revistas de diseño y un terrario dodecaedro ($1.700, El Herbario).    / Javier Picerno
La rodeó con un sofá en color chocolate, que separa esta zona del sector del comedor; un sillón comprado en el Ejército de Salvación y otro encontrado en la calle y retapizado con motivo floral.    / Javier Picerno
Pablo consiguió la cómoda americana (con una singular combinación de madera oscura y blanco) en el Ejército de Salvación, lugar que visita y recomienda junto con el Cottolengo Don Orione, ambos en Pompeya.    / Javier Picerno
La gran araña confeccionada en MDF baja hasta convertirse en protagonista del espacio. Por toda la casa, diferentes elementos decorativos van formando un colorido relato.    / Javier Picerno
 
“Hice la mesa de pallets amplia para que quepa de todo, y con una altura que me permite trabajar allí sentado sobre un almohadón”.    / Javier Picerno
Cuando hizo la mesa, calculó la altura de modo que fuera posible usarla para este fin, así como para reunirse con amigos. La misma idea llevó al patio, donde creó un espacio apto para meriendas y cenas veraniegas.    / Javier Picerno
Los diseños de Nippon Deco suelen nacer cuando Pablo despliega sus lápices sobre la mesa del living junto a una de sus piezas favoritas: el cuaderno de dibujo con la ilustración de la catedral de San Basilio, que se trajo de un viaje a Moscú.    / Javier Picerno
La cama, ubicada en el centro de la habitación, tiene un espejo heredado de sus abuelos en la cabecera que ayuda a ampliar visualmente el espacio. Dos lámparas facetadas, que caen ligeramente al costado de la cama son la única iluminación.    / Javier Picerno
En el rincón, sillón ‘Antonio’ en madera de eucalipto ($2.700, Nippon Deco).    / Javier Picerno
En la cocina integrada, una alacena sencilla y una mesada de granito negro, igual color que el de la alzada de venecitas. Aquí también, la nota la dan los objetos: un cactus, bowls de cerámica ‘Zapallo’ ($200, Sud), diferentes frascos y una lámpara colgante.    / Javier Picerno
El patio se transformó en un gran living gracias al sencillo equipamiento que el dueño de casa construyó con sus propias manos: un par de sillones con almohadones en forma de nube ($650, Nippon Deco), dos mesas realizadas con pallets y prácticas ruedas.    / Javier Picerno
Completan una estantería formada por tablones sobre dos escaleras con una colección de suculentas y crasas y, sobre la pared central, que se ve desde todo el departamento, letras de chapa que forman la palabra ‘Reír’.    / Javier Picerno
 
 
LAS
+
VISTAS