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En la caja contenedora blanca, el color lo aportan los objetos y el verde que entra por las ventanas. La biblioteca que domina el espacio es laqueada y hecha a medida, y la mesa ratona de Indonesia fue decapada en blanco por la dueña de casa.    / Javier Picerno
Una chaise longue revestida en arpillera es el sillón principal; almohadones varios (Falabella); sillita infantil ($310, La Florinda). Sobre la mesa, cajón de archivos aduaneros (Emaús Burzaco). En la escalera patinada, manteles y repasadores heredados.    / Javier Picerno
Algunos cactus en macetas, una colección personal de suculentas, una caña y apenas algunas gramíneas completan el planteo vegetal elegido para el patio de esta casa de Adrogué.    / Javier Picerno
“Dividí el espacio del living virtualmente en recibidor, espacio de transición y living propiamente dicho, donde están el sillón, la alfombra y la mesa ratona”.    / Javier Picerno
“Acá decidí apostar a lo femenino”, dice Gabi. La mesa de campo que compró en Campana conserva su pintura original y la silla, comprada en el Puerto de Frutos, fue pintada por Gabi y lleva un almohadón de flores, diseño de la inglesa Cath Kidston.    / Javier Picerno
“La cocina es el ambiente más luminoso, el corazón de la casa. Es donde paso mis días trabajando y recibiendo amigos. Todo lo que hay es a la vez decorativo y funcional”.    / Javier Picerno
Las reformas de esta casa fueron, sobre todo, estéticas. Los pisos de la cocina, por ejemplo, son los originales, y el machimbre también estaba, aunque Gabi lo pintó de blanco para reflejar la luz abundante que entra por las ventanas que dan al patio.    / Javier Picerno
Las repisas ($290 c/u, La Florinda) adornan las paredes y sirven para guardar la vajilla y los libros con receta.    / Javier Picerno
En el cuarto, Gabi no quiso caer en ningún lugar común de esos que distraen la mirada. En su cabeza, el respaldo del somier, por ejemplo, sobraba. El tono buscado era la pacífica calidez. “Pinté las paredes de un vainilla muy tenue”, aunque los marcos de la ventana permanecieron blancos.    / Javier Picerno
. La mesa provenzal reciclada que ubicó en el rincón ($890 c/u, La Florinda) y la mesita de luz reciclada son casi los únicos muebles. El cartel “dream” ($150, La Florinda) da la orden, que se cumple a rajatabla sobre la manta verde hindú, regalo de una amiga.    / Javier Picerno
Almohadón estampado con pájaros (Mundo Bu).    / Javier Picerno
Además de revestir todas las superficies en microcemento, en el baño se cambiaron todos los artefactos sanitarios y de iluminación. Como es bastante pequeño, el ingenio de Gabi decantó por una puerta corrediza antigua que facilitara el acto mecánico de abrir y cerrar.    / Javier Picerno
“La enredadera que tapiza toda la pared da un marco verde tan perfecto que no me pareció necesario poner muchas más plantas”.    / Javier Picerno
La bañadera antigua de fundición (Mercado Libre) hace las veces de pileta para refrescarse en los días tórridos de verano.    / Javier Picerno
El camastro es otra nota de color en el patio. Se trata de una antigua cama de hierro comprada en Emaús de Burzaco, a la que Gabi le hizo un colchón a medida y pintó en verde acqua. La tela a rayas contrasta muy bien con los almohadones de flores.    / Javier Picerno
Fotos del showroom de La Florinda, que Gabi armó en una casita de atrás en el patio y que se puede visitar concertando una entrevista previa.    / Javier Picerno
El showroom de La Florinda.    / Javier Picerno
“La Florinda resume todo lo que me gusta hacer: comprar materiales y transformarlos. Me identifico con lo vintage, pero a la vez me gusta mucho la mezcla de estilos”.    / Javier Picerno
 

Una casa con estilo vintage moderno

Con gastos casi nulos y el arte de darse maña, la aficionada a la decoración Gabriela Rombulá le dio completamente otra cara a su casita de Adrogué

A penas uno hace clic en www.laflorindadeco.blogspot.com.ar lo asalta una bocanada de aire fresco, un cierto romanticismo que exuda la pantalla. En dos minutos queda claro qué cosas le gustan a Gabriela Rombulá, de profesión paisajista pero decoradora aficionada: las flores, los tonos pastel, la exaltación de los detalles amorosos.

Es esta misma línea la que Gabi siguió en la ambientación de su casa en Adrogué. "La idea de mudarme a una casa fuera de la Capital me venía dando vueltas hace rato: tenía la necesidad de contar con más espacio para trabajar tranquila, de tener un patio, un jardín y ¡un perro! Fui a ver varias hasta que di con ésta. Enseguida me gustó, porque es súper luminosa y todos los ambientes dan al verde."

Por otro lado, buscaba algo que no necesitara grandes cambios, una casa donde pudiera poner a prueba aquello que mejor sabe hacer: transformar. "Los ambientes tienen una coherencia en los colores (predominio del blanco, tonos pasteles), e intenté darles un estilo campestre con toques franceses. La mayoría de los objetos y muebles vienen conmigo de mi departamento anterior, pero para hacer más evidente el cambio, a muchos los pinté de otro tono."

Además de ser su vivienda, en esta casa funciona el showroom de La Florinda, su marca de objetos y muebles reciclados. Y acá también dicta talleres de técnicas decorativas. "La idea surgió no bien me mudé: tenía el lugar ideal para hacerlo y las ganas de transmitir lo que aprendí. Los talleres son jornadas de un día: además de enseñar distintas técnicas, es una linda ocasión para compartir una tarde entre mujeres."

Producción: Alejandro Altamira | Texto: Carmen Güiraldes..

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