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Claves para elegir el piso de la cocina

Te damos algunos tips a la hora de renovar la superficie del "corazón de la casa"

 

Por Gustavo Peláez.

A la hora de elegir un revestimiento para el piso de la cocina no sólo será importante su aspecto sino también la facilidad para mantenerlo y su resistencia. Acá te damos algunos puntos para que tengas en cuenta al momento de elegir y las características de aquellos que más frecuentemente se utilizan.

El presupuesto

Lo mejor antes de decidir es establecer una relación costo-beneficio. Tené en cuenta que una manera de ahorrar es amortizando la inversión inicial a largo plazo, más que optar por la alternativa más económica, ya que se trata de un espacio sometido a muchas exigencias.

El uso del espacio

Pensá si va a ser un lugar de mucho tránsito o no, si estará dedicado sólo a la preparación de alimentos o también será el foco de reunión de la familia.

Cómo elegir el recubrimiento correcto

La elección va a depender del estilo de los muebles y de la mesa y las sillas -si es que incluye un comedor diario. Si la cocina está integrada, te recomiendo elegir el mismo piso para todo el espacio, excepto que quieras optar por alguno delicado, como es el caso de los flotantes. En ese caso te recomiendo combinarlo con otro distinto, que se integre bien y ayude a delimitar el espacio.

Si la cocina es de uso intensivo, evitá las texturas que sean muy lisas porque la humedad propia de un espacio como éste puede convertirlo en una superficie peligrosa.

Propuestas duraderas

Alisado de cemento o microcemento: Con una variedad enorme de colores, con el agregado de ferrites, si es alisado, de cemento tradicional, o aquellos que son de catalogo cuando hablamos de microcemento. Se lo puede intercalar con otros materiales, como fajas de madera, baldosas calcáreas o piedra. No necesitan gran mantenimiento, más que un curador al tono del piso, cada tanto aplicado como una cera.

Cerámica: Puede ser esmaltada o no, como la cerámica roja a la que hay que realizarle un curado si no lo trae de fábrica. Esta última es de fácil limpieza, resistente y con muchas variantes de diseño. Se les pasa ácido muriático diluido con agua, dejándolo actuar un par de horas y enjuagándolo bien. Luego se limpia con detergente y se le aplica un par de capas de cera en pasta (que sella los poros obteniendo la misma resistencia que uno esmaltado).

Madera: Se debe tener en muy en cuenta la resistencia. Las primeras en el ranking son la de haya y el roble porque ofrecen una mejor resistencia a la humedad y el uso. Lo mejor para prolongar su duración es protegerlas a base de barnices o aceites cuyo objetivo será que no absorban manchas y se puedan limpiar con facilidad. Otra alternativa es el pino que, si bien no es lo ideal, tratándolo contra la humedad puede servir -siempre teniendo en cuenta que no se pueden mojar con mucha frecuencia y que se ensucia fácilmente. Hay que saber que este tipo de solados pierde la protección más rápido que en otros ambientes. La limpieza (en húmedo) y las diferencias de temperatura son factores que no los benefician, por lo que es mejor no usarlos en lugares cercanos a la bacha o el horno.

Granito: Es duro, soporta muy bien el roce, y es muy resistente a las manchas. Con una porosidad sumamente escasa y una impermeabilidad única, no acumula suciedad y se mantiene con un simple trapo de piso.

Porcelanato: Es muy duradero, resistente y de fácil mantenimiento. No necesita ser curado ni tratado con ningún producto después de su colocación.

Venecitas: Son de alta resistencia y su color se mantiene inalterable con el paso del tiempo. Se pueden combinar con otros materiales..

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