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La deco renovada del Hotel Carrasco

De la mano de la firma Sofitel, este espacio recuperó su brillo tras un delicado y minucioso trabajo de restauración y puesta en valor.

Después: En el antiguo comedor funciona el lobby y la recepción. Los vitraux se pudieron recuperar, pero no así los pisos, que fueron revestidos con mármol..
Antes: El antiguo comedor, que forma parte del piano nobile, tenía pisos de madera que se iluminaban con la luz que atravesaba los grandes vitraux del techo..
Antes: El arquitecto francés Gastón Mallet fue el artífice del proyecto mientras que el paisajismo original lo desarrolló Carlos Thays..
Después: Cuando cae la noche, la iluminación pondrá el acento en las columnas y marcará la entrada, que hoy posee un sutil cartel con la firma hotelera..
Antes: Al salir del lobby, esta escalera de mármol lleva a un entrepiso en el que hay salas de reuniones, un bar y el comienzo del hotel mismo..
Después: “Este área se pudo restaurar y preservar en su totalidad. Con trabajo llegamos al color original de las molduras que, además, se repararon. El mármol se acondicionó y lustró.".
Antes: Pisos de madera, paredes empapeladas y una cama pequeña con estructura de hierro y baldaquino..
Después: “Hay seis tipos de habitaciones. En algunas se fusionaron dos cuartos; en las torres, se ubicaron las suites Imperiales. Su diseño combina tonos más neutros con toques de color”..
Antes: El cuarto de baño a la antigua, con sanitarios fuera de la escala que permiten los metros..
Después: Confort, cierta suntuosidad, textura y relax son lo que quieren los visitantes en un baño de hotel..
 

A principios del siglo XX, era el lugar elegido por la aristocracia porteña para pasar sus vacaciones, por no hablar de las celebridades que recorrieron sus imponentes salones, como Albert Einstein o Federico García. Hablamos del Hotel Carrasco, en Uruguay, declarado Patrimonio Histórico Nacional, hecho que no impidió que en 1997 cerrara sus puertas. Y así permanecieron hasta 2008, cuando, mediante una licitación pública internacional, la firma Sofitel obtuvo el permiso de operarlo. El estudio argentino IAG Arquitectos –integrado por Adrián Ibarroule, Oscar Aprea, Gustavo Gradel–, fue el encargado de restaurar la arquitectura palaciega. El proceso demandó más 400 días, e implicó una profunda investigación histórica, fotográfica y de campo. Además, se analizaron los materiales en laboratorio para poder recuperarlos e imitarlos. "Con cuidado, fuimos redescubriendo o que estaba tapado por tantos años de uso, y también de abandono", explica Ibarroule.

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