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El mundo privado de un coleccionista

Arquitecto y artista plástico, Juan Riboloff construyó su mundo personal con objetos recuperados y ojo de lince.

La boiserie del living proviene de un trabajo profesional de Juan y estuvo años aguardando su lugar definitivo. Esta está cubierta con grabados franceses e ingleses..
El bergère fue mandado a hacer (Panel) y las consolas al costado del sillón son una mesa larga que Juan cortó al medio y enganchó a la pared; luego se le hicieron tapas de mármol..
La gran mesa, con la tapa que evidencia su uso, y las sillas de ratán en verde inglés. Parece una auténtica cocina de los años 30. En la escalera comienza el cambio de tono..
Buscando que la cocina tenga el mismo espíritu del living, el verde fue uniendo las piezas y dándoles su lugar..
“En la casa ninguna puerta es igual a la otra, solo coinciden en que todas son blancas. Es que, como casi todo, provienen de distintas obras”..
eso instaló allí su dormitorio y vio que el celeste predominaba. Entonces, llegaron Los barcos de madera, los almohadones y el estilo marinero le dio personalidad al lugar. También hay baúles y mapas antiguos, canastas, lámparas con impronta industrial y el escritorio en el que Riboloff dibuja..
“El juego de baño me lo regaló mi abuelo. Se lo dieron en una obra que hizo, en la que se tiraron abajo los baños de la casa. Es de hierro de fundición, y lo guardé durante veinte años”.
Por las características de la casa, todo rincón es utilizado, como el descanso que posee banquitos y consolas. También se nota que la cáscara de la vivienda es blanca para que cada objeto se luzca..
 

Producción: Matías Errázuriz | Fotos: gentileza de Mauro Ramírez.

Parece mentira que tantos objetos hayan estado a la sombra durante tantos años, pero así fue. Durante más de una década descansaron en cajas en las bauleras de los padres y tías de Juan Riboloff, dueño de este loft que respira historias de vida y mucha dedicación. Arquitecto y artista plástico, este soñador trabaja a diario en maquetas y miniaturas forjando lo que será, según aspira, un museo itinerante. "Es un vicio, todo lo que tengo en grande también está en chiquito".

A Juan le llevó un buen tiempo encontrar este lugar en Parque Chacabuco, con un living de doble altura y una disposición de los ambientes tal que le permitieron acomodar y lucir gran parte de lo que colecciona: candelabros, cajitas (de variado tamaño y procedencia), bobinas de porcelana, tablas de lavar la ropa, palmetas para limpiar alfombras, vajilla y teteras. Y eso, para empezar a hablar nomás.

Ideas

* "Si algo tengo que hacer, es ingeniármelas para generar lugar de guardado. Así, el apoyapiés que está en living es también un cajón en el que se guardan los marcos que están sin usar. Lo revestí con un brocato de una cortina antigua que combiné con un terciopelo de tono claro. Hay una casa que se ve y otra escondida".

* Siguiendo este razonamiento, también el bajo escalera se transformó en un espacio para guardar. Además, el segundo escalón se prolongó para que formara un banco y brindar asientos sin ocupar mucho espacio en la cocina..

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