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Dos estilos diferentes pero con puntos en común

Aquí, nos centramos en cómo las costumbres familiares marcan las casa de cada uno de sus integrantes. Los livings de Pía y Mercedes, dos hermanas con gustos diferentes pero con puntos de encuentro

Pía..
No bien vi la biblioteca de Mercedes me dije: Yo también quiero una. Así que mandé a hacer ésta a medida. Y la verdad es que me resulta muy práctica, porque tiene mucha capacidad..
Sobre la alfombra de Graciela Churba descansa la Mesa Pluvial, un diseño de Federico Churba seleccionado, nada menos, en el ala de jóvenes talento de la feria de Milán..
El gran sillón tapizado en pana es un préstamo de mi suegro, y espero siga siéndolo por mucho tiempo..
Sobre una de las mesas de apoyo, Pía armó con sus propias manos una lámpara más pequeña, usando el pie de un viejo velador y una pantalla de La Serine..
 

PÍA. Tiene 37 años, está casada y es madre de cuatro varones, el mayor de los cuales ya tiene 15. Se dedica desde hace un buen tiempo a la prensa y comunicación de marcas de moda y decoración, y sin dudarlo asegura que la casa en la que vive "es su reflejo". Con una infancia marcada a fuego por la presencia de una madre y una abuela que "cosían perfecto", Pía recreó en su departamento de Recoleta un living donde el color, las texturas e infinidad de objetos especiales confluyen para generar ese algo tan espontáneo como inexplicable: el calor de hogar.

Pía es un huracán de energía, algo que también se nota en su living de colores vibrantes y objetos cargados de personalidad. Más allá de la presencia de cuatro hijos varones, se esfuerza por que todo esté ordenado: "Tampoco exagero, pero me gusta que todo se vea prolijo: eso también lo heredé de mamá y de mi abuela", reconoce. "Cada vez que siento que necesito un ‘refresh’, la llamo a mi hermana y, con dos o tres toques, reacomoda todo. De hecho, cualquier decisión que tenga que ver los géneros la consulto con ella, aunque después le pasa que entra a casa y le duelen los ojos de ver tanto color". "Algo con lo que me doy maña es en los tapizados. Tengo mi propia caja de herramientas con la máquina de engrampar y clavitos. No soy experta, pero igual me pongo y lo hago. Solo me falta aprender el capitoné, que me encantaría. Y también me gusta mucho pintar. Hace poco me dediqué todo un fin de semana a darles color a los baños: me puse un pañuelo en la cabeza, música y manos a la obra. Lo necesito para sacar afuera mi parte creativa. En mi trabajo en parte lo hago, pero acá es donde realmente lo pongo en práctica".

Mercedes..
No me va que las cosas se acumulen; si no, termina siendo todo lo mismo. La idea es elegir con cuidado los objetos que queremos que se destaquen.
La mesa baja de Isamu Noguchi, un clásico moderno, muestra su levedad anclada sobre una mullida alfombra de Graciela Churba..
Soy fanática de las revistas. Esta biblioteca modular es un diseño de Isabelle Didot, que es justo lo que necesitaba: es discreta, ofrece un montón de espacio y puedo ir agrandándola a medida que lo necesite.
Además del sillón, la dueña de casa se encargó del estampado de los almohadones y el mantel..
 

MERCEDES. Si la casa de Pía es casi un arco iris, el departamento de su hermana Mercedes en las cercanías de Botánico se acerca más a los colores de la tierra: muchos tonos arena, mucho blanco y, de algún modo, más tranquilidad. Con 33 años, un hijo y otro en camino, la decoradora se dedica a teñir y estampar telas –tiene, junto con su madre, una marca de estampados artesanales, MS Deco– y en ese tren desarrolló un gusto exquisito por los géneros y las texturas, protagonistas indiscutidos de un living a la vez elegante, joven y funcional.

"Esta es mi casa: así soy. Trabajo con géneros y colores todo el día, así que acá necesitaba un poco de paz. Tengo una biblioteca que explota de color, y por eso preferí los demás objetos fueran más –¿cómo decirlo?– sosegados", explica Mercedes. El descargo no es casual: en comparación con la casa de su hermana, la suya muestra una paleta mucho más neutra. "¡Y pareciera que tengo que estar pidiendo disculpas por eso!", dice riendo con ganas.

Las telas –naturalmente– están súper presentes en una ambientación donde cada objeto fue primorosamente dispuesto. Ese esmero no viene de la nada: Mercedes –como su hermana– vivió desde chica la pasión por el cuidado del detalle y por los trabajos manuales. "Mamá y mi abuela cosían todo, pero todo, eh: desde nuestros vestidos hasta ayudarnos a nosotras a hacer los de las Barbies".

"El living de mi abuela era exclusivo para recibir: estaba siempre impecable, te levantabas del sillón y ahí nomás ella se ponía a acomodar los almohadones. Hoy mi espacio se adapta a otras necesidades: también es un lugar de juego, de lectura, de reunión. La mitad de la vida pasa por ahí"..

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