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Huella familiar: Hilos visibles e invisibles

En esta una nueva sección nos concentramos en cómo las costumbres familiares marcan las casas de cada uno de sus integrantes. Empezamos con los livings de dos hermanas: diferentes, pero con sugestivos puntos en común.

Pía, Mercedes y Mercedes.   Foto: Living  / Daniel Karp
  Foto: Living
“Las sillas junto a la mesa ratona me las regaló una amiga de mi mamá. Sn increíblemente cómodas, y perfectas para este espacio por sus géneros crudos”.   Foto: Living  / Daniel Karp
Msa baja de Isamu Noguchi, anclada sobre una mullida alfombra de Graciela Churba y na silla de ratán –un modelo de los años 50.   Foto: Living  / Daniel Karp
Sillón estampado por la dueña de casa, que también fabricó con sus propias manos la pantalla de arpillera..   Foto: Living  / Daniel Karp
  Foto: Living
Réplica pequeña de una escultura de Enio Iommi.   Foto: Living  / Daniel Karp
  Foto: Living
La dueña de casa se encargó del estampado de los almohadones y el mantel, tarea que es central en su emprendimiento MS Deco.   Foto: Living  / Daniel Karp
  Foto: Living
La biblioteca fue hecha a medida y está inspirada en la de Mercedes.   Foto: Living  / Daniel Karp
Sobre la alfombra de Graciela Churba descansa la mesa ‘Pluvial’, un diseño de Federico Churba presentado en la Feria de Milán. La gran lámpara de pie de madera y arpillera, también es de Churba.   Foto: Living  / Daniel Karp
Pía armó una lámpara de mesa usando el pie de un viejo velador y una pantalla de La Serine..   Foto: Living  / Daniel Karp
Foto con sus amigas disfrazadas de damas antiguas, tomada en San Telmo y especialmente enmarcada..   Foto: Living  / Daniel Karp
“El gran sillón tapizado en pana es un préstamo de mi suegro" cuenta Pía. Atrás, el comedor.   Foto: Living  / Daniel Karp
 
Producción: Violeta Quesada | Fotos: Daniel Karp | Texto: Verónica Ocvirk

MERCEDES. Si la casa de Pía es casi un arco iris, el departamento de su hermana Mercedes se acerca más a los colores de la tierra: muchos tonos arena, mucho blanco y, de algún modo, más tranquilidad. Con 33 años, un hijo y otro en camino, la decoradora tiene, junto con su madre –también llamada Mercedes, otra tradición familiar–, la marca de estampados artesanales MS Deco. En ese tren desarrolló un gusto exquisito por los géneros y las texturas, protagonistas indiscutidos de un living a la vez elegante, joven y funcional.

Esta es mi casa: así soy. Trabajo con géneros y colores todo el día, así que acá necesitaba un poco de paz. Tengo una biblioteca que explota de color, y por eso preferí los demás objetos fueran más –¿cómo decirlo?– sosegados", explica Mercedes. El descargo no es casual: en comparación con la casa de su hermana, la suya muestra una paleta mucho más neutra. "¡Y pareciera que tengo que estar pidiendo disculpas por eso!", dice riendo con ganas.

Las telas –por supuesto– están súper presentes en una ambientación en la que cada objeto fue primorosamente dispuesto. Ese esmero no viene de la nada: Mercedes –como su hermana– vivió desde chica la pasión por el cuidado del detalle y por los trabajos manuales. "Mamá y mi abuela cosían todo, pero todo, eh. Hacían nuestros vestidos y hasta nos ayudaban a hacer los de nuestras Barbies".

"El living de mi abuela era estrictamente para recibir: estaba siempre impecable; te levantabas del sillón, y ahí nomás ella se ponía a acomodar los almohadones. Hoy mi espacio se adapta a otras necesidades: también es un lugar de juego, de lectura, de reunión. La mitad de la vida pasa por ahí". *

PÍA. Tiene 37 años, está casada y es madre de cuatro varones, el mayor de los cuales ya tiene 15. Se dedica desde hace un buen tiempo a la prensa y comunicación de marcas de moda y decoración, y sin dudarlo asegura que la casa en la que vive "es su reflejo". Con una infancia marcada a fuego por la presencia de una madre y una abuela que "cosían perfecto", Pía recreó en su departamento de Recoleta un living donde el color, las texturas e infinidad de objetos especiales confluyen para generar ese algo tan espontáneo como inexplicable: el calor de hogar.

Pía es un huracán de energía, algo que también se nota en su living de colores vibrantes y objetos cargados de personalidad. Más allá de la presencia de cuatro hijos varones, se esfuerza por que todo esté ordenado: "Tampoco exagero, pero me gusta que todo se vea prolijo: eso también lo heredé de mamá y de mi abuela", reconoce. "Cada vez que siento que necesito un refresh, la llamo a mi hermana, que con dos o tres toques reacomoda todo. De hecho, cualquier decisión que tenga que ver los géneros la consulto con ella, aunque después le pasa que entra a casa y le duelen los ojos de ver tanto color. Algo con lo que me doy maña es en los tapizados. Tengo mi propia caja de herramientas con máquina de engrampar y todo. No soy experta, pero igual me pongo y lo hago. Sólo me falta aprender a hacer capitoné; me encantaría. Y también me gusta mucho pintar. Hace poco me dediqué todo un fin de semana a darles color a los baños: me puse un pañuelo en la cabeza, música y manos a la obra. Lo necesito para sacar afuera mi parte creativa. En mi trabajo en parte lo hago, pero acá es donde realmente lo pongo en práctica"..

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