Producción: Paula Lema | Fotos: Santiago Ciuffo.
La mujer que sigue la moda suspira por un placard amplio y profundo. La fanática de los productos de belleza sueña con un rincón propio. Y si bien ambas quieren estar al tanto de las novedades, en ese rubro hay algo que las distingue: las habitués de las perfumerías disfrutan con sólo experimentar un soplo del último perfume, llevándose en la piel un toque de crema o un nuevo color y, sobre todo, con la atracción hipnótica de la miniatura. Qué buena noticia para ellas saber, por ejemplo, que pueden dar ese paseo sensorial en su casa. Basta hacerse socias de Le Beauty Club con sólo entrar a su página web para recibir una caja que les permita testear los últimos lanzamientos del mercado. Acá les sugerimos cómo guardarlos y exhibirlos. A ustedes les queda disfrutarlos.
En el dormitorio principal, se ubicó una
mesa antigua (Contorno Visual Art) a la que se le sumó la capacidad de guardado de una práctica cajonera con rueditas y tres módulos semitransparentes ($299, Sodimac). Sobre la mesa,
espejo de pie con aumento ($199, Karina Arc);
esfera de cerámica decorada ($38) y
bolsa de seda con popurrí (todo de Domino Deco Bar). La dueña de casa tiene sobre los hombros un chal de hilo con apliques de cuero (Claudia Ginzuk).
Un
pie de torta de hierro enlozado (550, Karina Arc) cambió drásticamente de función. Cubierto por una
campana de vidrio ($366), sostiene un par de d
osificadores de jabón líquido (Domino Boutique). Una idea para mostrar lo que vale la pena y darle distintas alturas al armado. Juego de
recipientes de cerámica 'Hotel' ($58, $145, $109 y $145, Domino Boutique) sobre una
bandeja decapada con paisaje pintado ($450, Karina Arc).
Brochas para maquillaje (Regina).
|| Fuera bolsas y recipientes de plástico. Discos de algodón para sacarse el maquillaje, hisopos y jabones perfumados se colocaron en frascos transparentes de distintos diámetros y alturas. Eso sí, todos con tapas iguales, en este caso, plateadas. Podemos comprarlos o aprovechar algunos de dulces y conservas particularmente bellos.
Una idea simpática para separar hebillas, anillos, aros, gomitas y todas esas cosas chiquititas que se resisten a que las encontremos fácilmente, es usar
tazas sueltas, platitos o bowls -de porcelana, acrílico o cerámica- que nos fueron quedando de antiguos juegos, a veces tan lindos que da pena desprendernos de ellos.
|| Para objetos de un tamaño más parejo y regular, la mejor manera de aprovechar el espacio es dividiéndolo en forma de grilla. En ese sentido, vienen bien estos
canastos rectangulares (desde $19, Carrefour) para separar lápices delineadores (Regina), por ejemplo, o estos
cepillos y espejos de Claudia Adorno (Domino Boutique).