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Cómo armar tu kit básico de herramientas para el jardín

Pulverizantes, regaderas, palas y semillas son algunos de elementos para armar el equipo básico de trabajo; aquí, una guía para saber qué no te debe faltar

 

Regaderas: Son cómodas para regar las macetas y las hay de diferentes estilos, por ejemplo, las de cuello largo, especiales para regar plantas colgantes. Es cierto que en realidad las plantas podrían regarse con cualquier botella, pero lo que la regadera permite es que no les caiga directamente el chorro de agua, lo que podría compactar la tierra y generar pozos. Además, al momento de regar, lo ideal es imitar lo más posible lo que haría la lluvia.

Kits de riego: Los sistemas de riego automático pueden resultar súper eficaces, sobre todo cuando nos vamos de vacaciones. En general, son bastante fáciles de instalar y sólo requieren contar con una fuente cercana para el suministro de agua.

Pulverizadores: Se utilizan para asperjar las hojas, aunque también permiten limpiarlas y aplicar productos fitosanitarios y abonos. Lo ideal es contar, por lo menos, con dos pulverizadores: uno para el agua y otro exclusivo para insecticidas, acaricidas y fungicidas.

Tutores: Pueden ser desde cañas de bambú hasta tubos de plástico recubiertos de musgo, y se usan para que ciertas especies puedan crecer derechas.

Higrómetro: Para comprobar la humedad del sustrato se puede usar el método "tradicional" (introducir el dedo), aunque otra opción es usar un higrómetro. Este aparato que mide la humedad se clava en la tierra y, al cabo de pocos segundos, arroja el resultado informando si el sustrato está seco o mojado.

Macetas: En este terreno existe una infinita gama de modelos y tamaños de macetas y jardineras que vienen en todo tipo de materiales.

Sustratos: Es importante contar con una bolsa de buen sustrato para ir rellenando las macetas o trasplantando en caso de que fuera necesario. También la perlita es un material útil que proporciona a la tierra porosidad y capacidad de retención de agua.

Productos fitosanitarios: Lo más recomendable es informarse en el vivero para contar con varios productos de uso habitual: insecticidas (mata insectos), acaricidas (contra ácaros) y fungicidas (que protegen de los hongos). Además, leer los marbetes antes de aplicarlos, evitar fumigar los días de viento y mantenerlos lejos del alcance de los niños.

Semillas y bulbos: En el caso de que desee obtener sus propias plantas a partir de ellos.

Paño: Servirá para quitar el polvo de las hojas, por eso lo mejor es elegir uno que no desprenda pelusa. También puede ser útil para eliminar cochinillas y pulgones.

Abonos o fertilizantes: Abonar las plantas en maceta es esencial, sobre todo en primavera y verano. Básicamente, existen fertilizantes líquidos y granulados, aunque estos últimos son especialmente recomendables por permitir una liberación lenta.

Tijeras: Siempre deben estar limpias y afiladas, para no perjudicar la planta al cortarla. Son realmente útiles a la hora de podar, despuntar y eliminar partes viejas, secas y enfermas.

Cuchillo: Es necesario para ayudar a despegar la tierra durante un cambio de maceta, y también para dividir la mata y obtener dos plantas. Nunca para cortar tallos ni hojas, tarea que debe realizarse con una tijera.

Guantes: Los hay de muchos tipos y son especialmente recomendables para quienes cultivan rosas, aunque también pueden resultar útiles para tareas generales como rastrillar, cavar y extirpar malezas.

Palita: Una pequeña pala de mano ayudará a retirar sustrato, plantar bulbos o semillas o trasplantar un ejemplar ya crecido..

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