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10 pistas para una cocina sustentable

Las claves de una cocina ecológica no se vinculan solamente con la tecnología, sino que implican también una serie de hábitos que cualquiera puede adoptar para contribuir con un modo de vida sustentable

 

1. Hacé un uso más racional de la heladera. Se trata del electrodoméstico que más energía consume en la cocina y, por lo tanto, aquél en el que mayor diferencia se puede hacer a partir de un empleo más consciente. Procurá no llenarla demasiado, no guardes allí alimentos calientes y ajustes el termostato a una temperatura que no sea excesivamente baja, ya que la mayoría de las veces esto no es necesario.

2. Intentá comprar alimentos elaborados lo más cerca posible del lugar donde se encuentre. No hay que perder de vista que el transporte genera gases de efecto invernadero y que el número de kilómetros que recorren los productos desde la huerta a la casa suele ser muy elevado. Otro consejo: preferí aquellos alimentos con poco embalaje o embalaje retornable.

3. Separá la basura todo lo que le sea posible. Además de los papeles, los envases de plástico y vidrio también pueden lavarse y colocarse en la bolsa para los cartoneros, que sí los aprovechan. Algunas personas se niegan a separar señalando que si desde el sector público no se emprende una campaña de recolección discriminada, entonces separar no tiene sentido. Eso, sin embargo, no es del todo cierto. El hecho de que la separación comience en los hogares sin duda contribuirá a acelerar este proceso, además de que nos ayuda a ser más conscientes de la cantidad de residuos que generamos.

4. Hacé las compras con tus propia bolsa. Se calcula que un 90 por ciento de las bolsas de plástico termina en basureros.

5. Evitá los elementos descartables. Emplear repasadores en vez de papel tissue o servilletas de tela en lugar de las de papel contribuye a ahorrar una buena cantidad de energía, ya que se trata de materiales bastante difíciles de degradar.

6. Bebé agua de la canilla. Hoy los expertos advierten que el mejor "líquido vital" es el de una canilla de red potable: más barata y sin deshechos que contaminan el medio ambiente. Si temés que no sea lo suficientemente pura, entonces podés instalar un filtro. Hoy están disponibles en el mercado aparatos fijos (que se conectan directamente a la toma de agua principal) y móviles (jarras o bidones que tienen filtros que hay que cambiar cada cierto tiempo). De esa forma, se ahorran muchas botellas de plástico, ya que los desechos de este tipo de mecanismos son mucho menores.

7. Convertite en un consumidor experto. Las etiquetas son una gran fuente de información para poder elegir aquellos productos que se relacionan con nuestras ideas y valores. Como no existe un solo sistema de etiquetado de productos ecológicos, es importante que cada quien pueda realizar una pequeña investigación, empezando, por ejemplo, por la web.

8. Optá por electrodomésticos más eficientes. Estos aparatos tienen distintos niveles de consumo y pueden abarcar distintas categorías: prefiera aquellos con denominación A o A+. No se trata de tirar un artefacto viejo si funciona bien, pero sí de tener en cuenta otras opciones al momento de reemplazarlo. Y otro consejo: siempre es mejor inclinarse por aquellas cosas que no haya que cambiar a los pocos meses, dado que la forma más ecológica de gestionar un residuo es, sencillamente, no producirlo.

9. Sé consciente de la energía que consumís. No prenda el horno antes de lo necesario y regule su temperatura, acostúmbrese a apagar las luces al salir, hierva solamente el agua que necesite y hágalo con la olla tapada, para que se caliente más rápido.

10. N o desperdicies la comida. Para eso, la clave es realizar una compra inteligente, incluyendo en el chango sólo aquello que efectivamente va a consumir. En todo caso: se trata de consumir menos, compartir más y aprender a vivir de una forma más sencilla..

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