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Una casa con espíritu modernista

En Portezuelo, a pocos kilómetros de Punta del Este, una casa firmada por el reconocido arquitecto uruguayo Jones Odriozola fue recuperada para hacer brillar su espíritu original

En el living con vista franca al exterior, sillón años 60 en jacquard con patas de bronce regulables (Olika). La lámpara Arco -un diseño de Achille Castiglioni, también de los 60-, ilumina la mesa del centro (todo de Olika).
Dicen que los modernistas eran racionalistas con más sensualidad. Por la noche, con la casa iluminada, se puede sentir la seducción que en esta casa ejerce la perfecta combinación de vidrio, madera y piedra.
Con el dueño de casa estuvimos de acuerdo en respetar los signos de otras décadas, sobre todo porque siguen siendo funcionales y modernos, explica Mercedes.
Además de por los materiales compartidos, la integración del interior con el exterior se logra, principalmente, por medio de los paneles de vidrio enmarcados en madera..
Desde el juego de té escandinavo de melamina turquesa (Olika) hasta las sillas del living del danés Hans Wegner (Walmer), cada detalle fue evaluado y aprobado en conjunto.
Otro de los pilares es el piso de cerámica cocida, que aún perdura intacto. Las sillas de mimbre años de los 60 (Olika) y el dúo de lámparas naranjas (Mercado de Pulgas de Dorrego) son hallazgos de Mercedes da Costa.
La casa era un monoambiente traslúcido integrado por living, comedor y cocina. Los dormitorios se agregaron en una reforma posterior.
Cuando Mercedes vio las butacas altas en Walmer, pensó en el depto del protagonista de la serie Mad Men, inspirada en los 60. Con esa misma lógica, se mantuvo el diseño de la cocina.
Pegado a la heladera, el único televisor de la casa..
El ventanal corredizo con marco de madera genera una agradable sensación de frescura al incorporar el verde en el dormitorio principal.
Una silla de madera laminada en el respaldo hace su aporte de época, como así también el respaldo de madera Finger (todo de Olika) y los veladores Tolomeo (Europa Iluminación)..
Apenas me mudé, hice reemplazar el techo a dos aguas que habían agregado en una reforma por el techo plano original, símbolo de este estilo.
Confié la reforma de la casa al estudio Doss B, formado por Gianni Bazzano y Willy Dos Santos, dos talentosos arquitectos uruguayos que supieron devolverle a la casa su esplendor original, explica el propietario.
 

Producción: Ana Markarian | Fotos: Daniel Bohm | Texto: Silvina Bidabehere.

A principios de los años 20, un grupo de arquitectos idealistas soñaba con casas proyectadas en perfecta armonía con su entorno y ciudades planificadas desde el respeto a la naturaleza. Privilegiaban los materiales económicos, el diseño diáfano, atemporal y la sobriedad de las líneas. Algunos los llamaron iluminados. La historia los recuerda como modernistas.

Siguieron, ya como movimiento, después de la Segunda Guerra, cuando la economía exigía una aproximación menos ostentosa al diseño y la construcción. Así fue como el vidrio, el acero y el metal, utilizados para la industria, comenzaron a emplearse en viviendas familiares. Palm Springs, en California, la ciudad con la mayor concentración de casas de ese estilo (muchas ocultas en las colinas o el desierto), es testimonio de esa era. Miles de kilómetros al sur, más precisamente en las playas del Uruguay, se encuentra una singular versión de este movimiento. Allí, jóvenes talentos como el catalán Antonio Bonet (discípulo de Le Corbusier) y Jones Odriozola fueron los artífices de la primera fundación de Portezuelo. La casa que mostramos, realizada por Odriozola, habla de aquella utopía, y su restauración es un homenaje a su legado. El propietario actual, director de cine publicitario, nos cuenta la historia..

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