Tendencia en París: lugares para comer lindo
En una ciudad que se camina, hacer un alto a la hora de almorzar o, simplemente, tomar un trago o un café, es parte del programa. Les damos algunas direcciones que, además, los van a sorprender por sus brillantes puestas en escena
La impactante escultura de Xavier Veilhan, 'Sophie', es el centro de atención en el salón con piso damero que se abre a la calle mediante puertas-ventana pivotantes, y también en el piso superior, reservado para fiestas privadas, un espacio amortiguado del ruido por moquettes de motivo geométrico (bien años 70), paredes enteladas y pufs tapizados en pied-de-poule. Hacerla atravesar el techo no solamente es un genial golpe de efecto -que contribuye con la atmósfera de relax y diversión-, sino que transmite la ilusión de que se hallaba ahí desde un principio, de que toda la obra giró a su alrededor. Su amarillo concuerda con la propuesta decorativa de India Mahdavi, arquitecta y diseñadora de origen iraní, que eligió tonos intensos para que se recortaran sobre ellos desde los silloncitos "dibujados" con tachas hasta el aplique hecho con cucharas de cerámica, entre mil detalles cautivantes.
Afuera, nada de mesitas que se chocan. Como si fuera una barra al aire libre, la línea de asientos de cuero elevada se funde con la fachada y nos deja ver todo desde otra altura.
Más allá de cualquier tour 360, sería fantástico poder incluir en una nota el aroma del lugar. Ojalá baste con decir que Rose Bakery está tomado por el perfume de manzanas, duraznos, canela y masa sablé. Y subrayar lo importante de esa cuarta dimensión como factor que nos hace sentir bien y nos da ganas de quedarnos. Esta empresa, con patas en París y Londres, es obra del matrimonio Carrarini. Después de dedicarse al catering durante 20 años, Rose (inglesa) y Jean-Charles (francés) abrieron su primer local a la calle en 2001, ante la frustración de no encontrar lo que querían comer. "¿Y qué queríamos? Algo orgánico y fresco". Las poquísimas heladeras y la cocina a la vista dan fe de que lo lograron. Los que compartan su credo, no dejen de indagar en el último libro de Rose: Breakfast, lunch, dinner.
Queda a pocos metros de la casa de Víctor Hugo, frente a la Place des Vosges, en el mismísimo centro del barrio histórico y cool que es Le Marais. Y si bien hay muchos otros cafés para elegir a su alrededor, éste atrae desde lejos con sus llamativas lámparas de cristal, que le dan un toque audaz sin desentonar con el entorno.
Las vidrieras de Weis, que se cambian cada pocas semanas, nos hacen parar en seco con un recurso tan sencillo (pero impecable, eh) como aros de manguera enhebrados con macarons hechos con esponjas de colores. O las islas-exhibidor, con tapas de cuero y bases rodeadas por jaulas con semillas de cacao barnizadas. Otro detalle simple y efectista: las tabletas de tamaño idéntico, envueltas en papel variado según el sabor, puestas como libros en una biblioteca.
Reinaugurado hace poco, el St. Regis tiene una ubicación ideal para sentarse a ver la gente pasar. O disfrutar mientras se espera una hamburguesa de salmón mirando las paredes con azulejos angostos, los platos del día anunciados en los espejos, las lámparas vintage o las baguettes en jaulas de alambre. Todo sintoniza: desde la tipografía en el letrero, las tarjetas y el menú, hasta el protector de pantalla de las compus.
Muchos bistrós de París aclaran en sus menúes que sus sándwiches están hechos con "pan Poilâne". Es que, de su breve lista de productos artesanales está excluida la baguette, y es sabido que sus hogazas se cocinan en hornos a leña. Esa concisión se lleva a la puesta: materiales nobles, colores neutros e ingeniosas alusiones al producto que se notan si se mira atentamente, como las lámparas barnizadas hechas de pan.
Un continuo, los sillones de pana reiteran la costumbre de la proximidad a la hora de comer y se complementan con sillas de bar. Más íntima es la situación que proponen los semicírculos de madera calada, que rodean mesas redondas. Casi todas de terminación brillante, no se cubren con manteles: basta con un camino. Colgando de la doble altura se hizo un arreglo floral fuera de escala en una gigantesca semilla de cacao.
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último comentario de posteo por Fabi74
"ahh agregaria 1 lamapara de pie en hierro y madera, una araña de hierro para el centro del salon y otra mas pequeña para el recibidor. Una alfombra a la entrada a lo largo del recibidor!"










