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Plano Personal: Piero Lissoni

Con lucidez, el reconocido arquitecto y diseñador italiano nos revela su concepto de lo natural y la clave de una combinación exitosa.

 

Talentoso y seguro de sí mismo, Lissoni es un defensor del trabajo en equipo. Director de arte de las empresas Tecno, Living Divani, Porro y Boffi (donde impulsó el concepto de cocina como espacio de culto), desde su estudio de arquitectura y diseño interior crea objetos para las empresas más importantes de Europa.

Nos llamaron la atención las cocinas que creó este año para Boffi: una combinación muy interesante de tecnología con madera y cerámica. El toque rústico.
No es rústico sino natural, que es una cosa distinta. He hecho un paso doble con la tecnología y lo natural: por eso que elegí esos materiales.

¿Lo cansó el exceso de tecnología en los diseños de cocinas?
No. La tecnología es central. Incluso las partes de cerámica o madera que tanto les gustaron tienen necesidad de muchísima tecnología para hacerse. Parecen naturales, pero no lo son. La intención fue lograr un contraste -como sintetiza tan bien la expresión shabby-chic. Es como un italiano, que se pone un jean de 30 euros con unas botas de mil.

¿Es ese el tipo de mezcla que le gusta en las casas?
Me gusta encontrar un toque humano en las cosas. En Porro, por ejemplo, casi todo es producido con muchísima tecnología pero, a la vez, con gran humanidad. El toque final, la terminación de un mueble, las superficies han sido tocadas por un hombre, terminadas por un hombre y no por una máquina. Y eso es importantísimo.

Al hacer una lámpara, ¿cuál es la proporción entre diseño y trabajo técnico?
Depende. La de una casa viene ligada a una idea sexy de la luz, y la tecnología sigue en consecuencia. Para otras más arquitectónicas, como las que iluminan este local, primero se piensa en el motor, y luego en el contenedor.

Este año, en la Feria de Milán, percibimos entre los diseñadores una actitud más humilde ¿Hay un cambio de humor?
Estarán fingiendo. Este trabajo no se puede hacer solo. No tiene nada que ver con la visión romántica del diseñador, despertándose en medio de la noche con una idea genial. Antes de comenzar un proyecto se debe discutir muchísimo para que funcione, como en un matrimonio. Después, la idea empieza a tomar cuerpo: el equipo empieza a transformar tu idea, tus palabras y sus palabras en un producto. Esto es lo que hago desde siempre. Ahora, si mis colegas recién lo descubren, es otro tema. Y por qué digo que el perfil bajo es de mentiroso: en un punto, es como diseñar un auto de fórmula uno. Cuando está casi listo, es el piloto el que decide si el auto es lo suficientemente bueno como para ganar la carrera, el que indica los ajustes finales. Y en ese momento el piloto está completamente solo. Él es el que se enfrenta con el riesgo.

¿Cómo es su casa?
Vivo en una casa blanca de piso a techo. Y no hay un mueble diseñado por mí. ¿Por qué? Porque no soy estúpido ni tampoco egocéntrico. Tengo antiguas piezas de diseño danés -bellísimos diseños de Poul Kjaerholm para Fritz Hansen, todas originales- junto con un magnífico mueble japonés del 1700 que compre en Tokio. Y miles de libros, pero que no se ven, porque están todos en una habitación que me pertenece y a la que nadie que no sea de la familia tiene acceso. La cultura es mía.

No la comparte…
No. La cultura es una elección muy íntima y no quiero hacerla pública. Mis amigos no ven, como en una casa normal, el mueble de la biblioteca. Hace muchos años, cuando las casas se construían con mucha clase, existía un salón para la familia, otro para las visitas y también una biblioteca, que además de ser el lugar donde se iba a fumar un cigarro, también albergaba la biblioteca privada del dueño de casa.

El concepto de loft, de casa abierta no le gusta tanto…
No, por el contrario, me gusta muchísimo. Pero aun en un loft, mi habitación estaría encerrada en un cubo con todos mis libros, que ninguno podría ver.

¿Qué le gustó de la Feria de Milán de este año?
El Salone es siempre igual y siempre distinto. Uno encuentra cosas lindas, cosas interesantes, y muchas cosas feas. Pero es una "movida" [y lo dice en español], que hace que todo se vuelva bello. Es como cuando uno ve la gente a la entrada de una función de gala en el teatro, señoras de largo y hombres de smoking: está claro que entre ellos los hay más o menos atractivos, pero juntos crean una imagen bellísima.

Otros Planos Personales: Paolo Rizzato | Patricia Urquiola | Cristina Le Mehauté | Fernando Moy | Marcelo Toledo | Nushi Muntaabski | Aldo Sessa | Francisco Gómez Paz | Asunti Pereyra Yraola | Jazmín Chebar | Marcel Wanders.

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