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Arreglos en la primera casa

Un informe para animarse a encarar refacciones menores en el departamento nuevo; tomá nota

No todos tienen ese envidiable talento que los convierte en plomeros y carpinteros domésticos. Pero es cierto que a muchos nos intimida la mera idea de tomar un destornillador. Sin pensar en arreglos que implicarían el estudio de un manual, enfrentar algunas cuestiones menores no sólo nos ahorrará dinero sino que, además, se puede convertir en una interesante fuente de independencia.

Cambiar cerraduras
No siempre es necesario cambiar una cerradura. Esto se hace sólo si está muy deteriorada u oxidada y no funciona bien. Lo más frecuente (y más barato también) es llevarla a una cerrajería para que le cambien la combinación. De esta manera, se consigue un par de llaves nuevas dejando las del dueño anterior sin efecto.

Problemas con la puerta
Es común que las bisagras de las puertas estén oxidadas. Si todavía giran, aunque sea con dificultad, podés ablandarlas con cualquier aceite desoxidante. Si no lo hacen, deberás cambiarlas. Para hacerlo, abrí la puerta y sacala levantándola con sumo cuidado: retirá las bisagras de la pared y de la puerta con un destornillador. Puede suceder que todo el sistema esté tan duro que resulte difícil sacar la puerta, por lo que deberás desatornillar las bisagras con la puerta colocada. Si la puerta está hinchada por causa de la humedad y no cierra bien, vas a necesitar cepillarla con un cepillo de madera. Se consiguen a un precio accesible y son fáciles de manejar. Ubicá el lugar donde la puerta hace fricción con el marco y cepillá firmemente en el sentido de la veta de la madera. Repasá con una lija fina para poder lograr una mejor terminación.

Ajustar zócalos
Si los zócalos de madera están flojos, o directamente sueltos, lo que conviene hacer es ajustarlos con tornillos. Se agujerean la pared y el zócalo de madera para poner tarugos. Luego se fija el zócalo a la pared por medio de tornillos. Los clavos no proveen una solución, ya que con el tiempo terminan por salirse. Si el zócalo es de cerámicos, y algunos están sueltos o flojos, se los puede volver a colocar en su lugar con un adhesivo cementicio que se consigue en cualquier ferretería. Se mezcla el adhesivo con agua, se lo aplica en la pared posterior de la cerámica, y se lo deja presionado unas horas a la pared.

Agregar un tomacorriente
Lo más común cuando nos mudamos es encontrarnos con que los tomacorrientes no coinciden con nuestra disposición de los muebles. Para evitar romper la pared y tener que poner bocas de luz nuevas, la salida recomendada es pegar con una pistola de encolar (o clavar con sujeta cables) un cable y, desde un tomacorrientes habilitado, conectarlo por sobre el zócalo hasta el lugar elegido. Ahí se fija a la pared un tomacorriente mediante tarugos y tornillos. Siempre cortá la luz antes de tocar cualquier instalación eléctrica.

La persiana no baja
Tirá de ella hacia abajo, de los dos extremos a la vez, para desenrollarla. También es frecuente que se corte la correa que la levanta, o también que nosotros tiremos de la correa y ésta no se enrolle en la medida que uno va tirando. Cuando esto ocurre, hay que desarmar el carretel en la parte inferior de la correa, que se encuentra en la pared. Adentro de este sistema hay una cinta enrollada a modo de cuerda de reloj antiguo. Debemos comprobar si funciona, girándola con mucha precaución. Si se encuentra en buenas condiciones, habrá que bajar la persiana y enrollar la correa en el carretel y, de inmediato, colocarlo en la pared. Si no funciona, habrá que comprar un carretel nuevo.

Pasa aire por la luz de la puerta
Los burletes que se colocan en las puertas suelen venir en medidas estándar. Si no se ajustan a lo que necesitás, antes de colocarlos debés cortarlos según la medida de la puerta en cuestión y luego fijarlos mediante tornillos. Los que se las arreglan mejor con aguja e hilo pueden fabricar un tubo de tela y rellenarlo con arena. Se coloca al pie de la puerta para evitar el paso de aire y de insectos indeseables.

Colocar un barral de cortina
Lo principal es fijarse con qué tipo de enganche se colgará la cortina para buscar el barral adecuado. Los metálicos con corredera se colocan con tarugos y tornillos a lo largo de todo el carretel. Los de aros de madera se fijan mediante soportes con tarugos y tornillos, pero sólo en los extremos y en el medio de la barra corredera. Sólo si el barral es muy largo se pone un soporte más, para que la madera no se curve.

Entra agua y aire por la ventana
Es común que las ventanas viejas tengan burletes de goma gastados, por lo que dejan pasar el agua y el viento. También existen ventanas, como las de madera, que con el tiempo se deforman y no cierran bien. En todos estos casos es necesario averiguar primero si existen burletes originales, que se reemplazan sin problemas. En casi de no existir, en el mercado hay una serie de burletes de goma, o de goma espuma, que se pegan o se fijan con clavos o tornillos, dependiendo de la ventana. Antes de reemplazarlos, o de colocarlos, asegurate de que las superficies estén completamente limpias.

Colgar cuadros
Normalmente, los cuadros pequeños se pueden colgar a la pared con clavos con cabeza. Si se trata de un muy grande o pesado, los tarugos y los tornillos son la mejor opción. Para evitar accidentes, los espejos deben colgarse siempre con tarugos y tornillos. Para evitar deslizamientos, en vez de tornillos comunes usá tornillos con forma de gancho, que evitan que el cable se resbale. .

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